Opinión

Renace el fujimontesinismo, por Mirko Lauer

"Mientras en el exterior se empiezan a parar las orejas democráticas más sensibles, en otras esquinas los socios del fujimorismo gritan ¡caviar! ¡caviar! Mientras van comiendo el producto a cucharadas". 

MIRKO
MIRKO

El jefe de la ONU en Lima que se pronunció contra el cerco a la Junta Nacional de Justicia se extralimitó en sus funciones diplomáticas, pero su argumento era el correcto. Ahora el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos le ha dado la razón, lo cual debe convocar numerosas críticas llegadas desde el exterior.

Mientras tanto los cocinadores de la maniobra contra la JNJ se han lanzado a pedir expulsión del funcionario ONU ubicado aquí, con lo cual no han hecho sino atizar las llamas en torno al tema. Un Congreso impresentable, manejado por el fujimorismo y sus socios, ahora sale a buscar dosis aún mayores de descrédito internacional.

El incidente evoca el inicio de los problemas del fujimontesinismo con las potencias occidentales. En 1998 el Banco Mundial suspendió un préstamo ya aprobado para la reforma judicial en el Perú, debido a que los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura renunciaron por el recorte de sus atribuciones.

En ese momento la suspensión no parecía un acto de primera magnitud, pero resultó siendo la antesala de lo que sería una pésima relación de aquel Gobierno con el mundo exterior. Fue uno de varios factores que terminaron por derrocar al presidente hoy preso en Barbadillo, y a su asesor. Sombras de lo que empieza a verse ahora.

Lo que estamos viendo en estos tiempos es algo así como la refujimorización del fujimorismo. La vuelta a las andadas destructoras de institucionalidad. El uso de personas de mala catadura para llevar adelante tareas indecentes. El uso del Congreso como el nuevo SIN: una aplanadora política que avanza sin el menor disimulo.

Mientras en el exterior se empiezan a parar las orejas democráticas más sensibles, en otras esquinas los socios del fujimorismo gritan ¡caviar! ¡caviar! Mientras van comiendo el producto a cucharadas.

Todo esto es particularmente ingrato para Dina Boluarte, que se apresta a aterrizar precisamente en la Asamblea General de la ONU. Así, no solo llegará arrastrando la estola de los muertos en la protesta, sino ahora además el posible inicio de una guerrilla de un Congreso desacreditado contra el sistema de la ONU, de la cual el Perú es parte desde 1945.

Digamos que así comienza la próxima campaña electoral de Keiko Fujimori. El antifujimorismo goza de buena salud entre la ciudadanía.

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