La prioridad, los niños
En el día mundial se requiere reflexionar sobre su futuro, tan amenazado por la violencia y la pobreza.

Actualmente, en el Perú hay unos 10 millones de niños, de los cuales 8 millones van a la escuela. Es casi un tercio de la población total del Perú y que nos convierte en un país eminentemente joven.
La niñez no tiene las protecciones estatales que le corresponden como derecho: salud y educación de calidad, medidas para su seguridad, servicios especializados que le garanticen calidad de vida y protección de su desarrollo integral, etc.
Aun más grave, están expuestos a situaciones de violencia doméstica que lejos de ser denunciadas y sancionadas, son amparadas por la autoridad de turno y se mantiene en el silencio por decisión de familiares cercanos, directamente implicados y cómplices de los maltratos.
Conocimos el caso de Mila, la niña de 11 años violentada y embarazada por su entorno, y que volvió a ser revictimizada por el Estado, que se negó a conceder el aborto terapéutico en un primer momento y que lo aprobó finalmente presionado por la opinión pública.
En los Centros de Emergencia Mujer del MIMP se han reportado 73.000 casos de violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes entre el 2017 y el 2022.
En la última década, se han producido 78.000 casos de bullying reportados en escuelas, según Save the Children. Son hechos que reflejan la violencia y los estereotipos que afectan a la sociedad y que los niños copian. Sociedades como la nuestra, en la que el diálogo ha sido sustituido por las balas y los maltratos, poco pueden aportar en la formación para la paz, para las nuevas generaciones.
Urgen medidas que hagan posible un mejor destino para los ciudadanos del mañana. Los indicadores de pobreza muestran que se ha agudizado y que abarca a cada vez mayor cantidad de población, que ahora consume menos alimentos y de menor contenido calórico. La vacunación infantil también presenta retrasos y olvidos. La llegada de El Niño Global agudizará estos indicadores, haciendo aún más vulnerables a los más pobres y colocando a los niños en un grave riesgo. Es momento de adoptar las medidas que preserven a la niñez de los flagelos que se anuncian.








