Opinión

Mayo de náufragos y sobrevivientes, por Mirko Lauer

"Así, el Perú ha vuelto a la misma pregunta del 2016, ¿qué hacer con un Congreso que vuelve inviable toda forma de política? La posibilidad de una renuncia de Boluarte con adelanto de elecciones generales era una posibilidad más o menos esperanzadora".

Lauer
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Dina Boluarte ya lleva cierto tiempo preparándose para el largo plazo. Nuevas medidas como la autorización para viajar al exterior lo testimonian. También el creciente número de disposiciones que buscan estabilidad administrativa y tranquilidad empresarial. Sacar a Boluarte del cargo se ha vuelto mucho más difícil de lo que parecía.

Pero con el avance de los días el Congreso está pasando de ser su apoyo a ser una entidad independiente con poder sobre Palacio. Como si esa variopinta bojiganga hubiera logrado mocharle parte de su poder a la presidencia. Falta saber si este arreglo de mutua conveniencia entre poderes cuestionados puede durar hasta el 2026.

El problema es que están saliendo a la luz en el Congreso cada vez mayores niveles de actividad sinvergüenza. En las oficinas se tramita lo delictivo de menor cuantía. En comisiones y plenos circulan proyectos altamente nocivos para el país, a cuya redacción y promoción concurren, con creciente frecuencia, ignorancia y avidez inocultables.

Todo esto debilita a la socia Boluarte, y funciona como un segundo frente al lado del que forma la izquierda ex, pro, cripto o paracastillista. La solícita relación con los militares luego de haberlos considerado responsables de las muertes en la protesta es una forma de reparar el trípode Palacio-Congreso-FF. AA. en que ella se apoya.

Así, el Perú ha vuelto a la misma pregunta del 2016, ¿qué hacer con un Congreso que vuelve inviable toda forma de política? La posibilidad de una renuncia de Boluarte con adelanto de elecciones generales era una posibilidad más o menos esperanzadora. Pero ahora no hay duda de que Boluarte se quiere quedar todo lo que pueda.

Con lo cual el país queda en manos de un Congreso formado en su mayoría por personas con antecedentes más que dudosos, conductas ilegales, y crasas ignorancias. Pero tuvieron intuitiva habilidad para orientar las pasadas protestas hacia Boluarte y no hacia ellos. El 90%+ de desaprobación ciudadana no les quita el sueño.

Mientras tanto el malestar social (pobreza, inseguridad, malos servicios públicos) crece, sin visos de que eso pueda conducir a alguna forma de movilización significativa. Solo Puno hace recurrentes anuncios de paros, que más bien parecen parte de la política interna de la región. La economía ilegal sigue con su trabajo, casi intacta.