Fotocheck político de febrero, por Mirko Lauer

"Pedro Castillo. ¿Está realmente convencido de que puede evitar la prisión y además rebotar de regreso a la presidencia? ¿Cómo saberlo? Por lo pronto hay seguidores de sus quejas maximalistas, tirando piedras en toda dirección".

Dina Boluarte. No le está quedando sino aferrarse al timón y mantener el curso. Las protestas contra ella empiezan a ser algo más cautelosas, y no se sabe bien cuántas de esas son contra ella. Pero con el Congreso jugando en su contra las posibilidades de salir airosa son pocas. Necesitaría apoyos más decididos y operadores más mosca que los actuales.

Pedro Castillo. ¿Está realmente convencido de que puede evitar la prisión y además rebotar de regreso a la presidencia? ¿Cómo saberlo? Por lo pronto hay seguidores de sus quejas maximalistas, tirando piedras en toda dirección. Mientras espera revivir, es una especie de zombi político teledirigido por sus abogados y entrevistadores.

Vladimir Cerrón. Al borde de cuatro años de prisión efectiva, pero todavía tuiteando como un chiquillo sabihondo. Sin duda tiene acciones en varias de las movilizaciones de protesta. Además está su bancada y un ramillete de funcionarios públicos sobrevivientes que sigue discretamente sus dictados.

Gerónimo López. En un momento la CGTP con sus propios paros y marchas ayudó a evitar que la violencia devorara a toda la protesta. Pero ahora están fascinados por la idea del paro nacional (algo parecido sucedió pos-1977), lo cual les está costando en febrero los puntos que iban ganando desde diciembre. Construcción civil se ha desmarcado.

Rafael López Aliaga. La alcaldía de Lima le viene limando las posibilidades de una buena performance electoral próxima. No parece estar haciendo nada, y ciertamente está explicando muy poco. Lo cual es para Fuerza Popular una buena noticia a medias. López Aliaga puede no ganar, pero sí dividir el voto de la derecha.

Verónika Mendoza. Es el símbolo de cómo ubicarse mal frente al gobierno de Castillo, y ahora último frente a Boluarte, han afectado electoralmente a la izquierda tradicional. Es una precandidata que solo parece existir en las encuestas, donde sigue apareciendo, lo cual ya es una suerte de logro.

Mario Vargas Llosa. El ingreso a la Academia Francesa ha llenado de entusiasmo a sus numerosos fans, y borrado con un nuevo juego de fotos el incidente Preysler. Especial satisfacción ha producido la expresión “inmortal” aplicada a los académicos franceses, y que ahora lleva el novelista de 86 años, seguramente de vuelta a su hogar.