Opinión

Violencia sistémica

“Las inseguridades que afrentan tanto a las mujeres como a la comunidad LGBTIQ se reproducen en entornos urbanos poco inclusivos”

Según el Sistema de Registro del Certificado de Nacido Vivo, el número de niñas forzadas a ser madres se triplicó en el 2020. Foto: difusión
Según el Sistema de Registro del Certificado de Nacido Vivo, el número de niñas forzadas a ser madres se triplicó en el 2020. Foto: difusión

La violencia de género tiene profundas implicancias en la sociedad, y afecta gravemente la calidad de vida de la población. Al igual que otros temas transversales, esto se ve reflejado en la ciudad. Aunque no lo veamos, las dinámicas de género están presentes a donde sea que vayamos en el entorno urbano.

La forma en la que están diseñadas las ciudades delata las inequidades de género presentes en el sistema de planificación. En parte, esto se debe a la baja proporción de mujeres en posiciones de liderazgo y en la vida política. Como resultado, nuestras ciudades tienen servicios inadecuados a las necesidades específicas de madres, niñas y adolescentes, así como menos oportunidades económicas.

Otra consecuencia es la violencia machista latente en nuestras calles, agudizada por la falta de capacidad del Estado de garantizar que las mujeres se sientan seguras en el espacio público. Vivimos en una sociedad que culpabiliza a las mujeres cuando son violentadas, y que no provee las infraestructuras necesarias para evitar la agresión hacia ellas. Calles oscuras, un servicio de transporte público peligroso y una policía poco preparada para implementar las políticas públicas vinculadas a la igualdad y protección de derechos contribuyen a una permanente sensación de inseguridad. Estas condiciones afectan desproporcionadamente a la mitad de la población.

América Latina, con Brasil y México a la cabeza, es la parte del continente más peligrosa para ser una mujer trans. La violencia contra las minorías sexuales no necesariamente sucede en un ambiente doméstico: las inseguridades que afrentan tanto a las mujeres como a la comunidad LGBTIQ se reproducen en entornos urbanos poco inclusivos en el mejor de los casos y directamente hostiles en el peor. Vivimos en un escenario de violencia sistémica contra las mujeres y las minorías sexuales, con repercusiones graves más allá del ámbito familiar.

Lo más visto
Lo último
Revisa los candidatos y sus planes de gobierno

Revisa los candidatos y sus planes de gobierno

LEER MÁS