(Foto:Difusión)

Empresas peruanas mejoran sus productos y servicios a partir de la escucha a clientes/proveedores

Esa tarea que se ha diseñado en el Plan Nacional de Competitividad y Productividad será insuficiente si en el interior de las organizaciones no trabajamos sobre la cultura.

La República
15 Abr 2020 | 11:04 h

En el 2019, el Perú ocupó el puesto 65 en el Reporte de Competitividad Global del Foro Económico Mundial. Sin embargo, en la evaluación del Pilar Capacidad de Innovación, el país ostentó la posición 90 a nivel mundial, con la puntuación más baja de todas sus dimensiones evaluadas. ¿Qué retos impone esto? Instituciones públicas y privadas deben articular más esfuerzos e incrementar sus inversiones en ciencia, tecnología, investigación y desarrollo.

Esa tarea que se ha diseñado en el Plan Nacional de Competitividad y Productividad será insuficiente si en el interior de las organizaciones no trabajamos sobre la cultura. José Manuel Morales, CEO de Brinca, consultora de innovación corporativa - promotora del Ranking de Innovación C3, que se presentará por primera vez en Perú el 21 de abril- precisa que las dinámicas organizaciones y las personas son esenciales en la gestión de la innovación. “Resulta clave mejorar el estado actual de las compañías mediante la automatización de los negocios y la digitalización, las cuales requieren de una fuerza de trabajo comprometida y apoyada por la empresa para convertir los desafíos en oportunidades de negocio”, puntualiza el ejecutivo.

Pese a que algunas empresas cuentan con recursos e incentivos que potencian la gestión de una cultura innovadora, uno de los principales problemas sigue siendo, sin duda, el poco trabajo creativo fomentado internamente.

De culturas cerradas a culturas creativas

Actualmente, una de las fortalezas de las empresas peruanas es que han comenzado a tener cada vez capacidades para atraer iniciativas y proyectos en base al trabajo con clientes/proveedores. A esto se suma un clima de apertura interna donde las personas intercambian ideas y se muestran motivadas con el trabajo creativo. Pero para llegar a ese tipo de culturas se requiere un proceso de largo aliento.

La “cultura cerrada” es propia de las compañías que no tienen interés en la innovación. Son organizaciones que creen que la mejor manera de ser competitivos es centrarse en su core business, actuando de una forma tradicional. Otro tipo de cultura que abunda en nuestro entorno es la “cultura de la eficiencia”, donde las empresas se enfocan en

mejorar a partir de la optimización y la eficiencia. En ellas, los colaboradores aún no consideran que la innovación sea un tema relevante, persistiendo dinámicas de trabajo poco colaborativas y burocracias excesivas.

¿Cómo pasar de este tipo de culturas a una “innovadora”? en medio de ese camino está la “cultura del aprendizaje”, que corresponde a empresas en las que existen altos niveles de confianza interpersonal, equipos de colaboradores fuertemente motivados con el trabajo creativo, apertura a las ideas, y pese a que la creatividad se concentra en algunas áreas la innovación forma parte del discurso cotidiano, pero suelen carecer de tiempo, recursos e incentivos, para dar el salto a una cultura creativa e innovadora.

Las empresas que han logrado construir una cultura creativa e innovadora están en buen pie para maximizar su retorno de inversión en innovación, ya que en ellas, esta última es una capacidad transversal dentro de sus equipos. En ese sentido, el modelo C³ permite contar con un KPI robusto de cómo distintos inputs (económicos, simbólicos y de recursos humanos) se relacionan con las capacidades de las empresas (cultura, alineamiento estratégico y madurez del sistema de gestión) para generar outcomes (resultados finales y del proceso de innovación) sistemáticamente.

La innovación como proceso continuo

Y, ¿cómo asegurar que la innovación sea un proceso constante? Para lograrlo, es necesario que las personas también puedan estar dentro del proceso; es decir, adopten formas de pensar y actuar que fomenten la innovación. Del mismo modo, la empresa debe tangibilizarla construyendo una cultura en la que ésta sea parte del trabajo y se incluya en los valores, misión y visión de la organización, concluye Morales.

El Ranking C3 de Innovación desarrollado por Brinca y Animal Wild Tihinkers, en alianza con la Universidad del Pacífico, que será lanzado el próximo 21 de abril de forma virtual, tiene como objetivo evaluar 10 dimensiones de la cultura de innovación y con ello, abrir la posibilidad de gestionar cambios. Cabe destacar que desde su creación ha medido la cultura de innovación en más de 200 empresas en Chile, España, Argentina, Uruguay, Bolivia, Paraguay y Ecuador.