Karina Pacheco: “La memoria hoy es más importante que nunca”
Karina Pacheco es una de las primeras voces de la narrativa peruana contemporánea e hispanoamericana. La República conversó con ella sobre su novela más ambiciosa: El bosque de tu nombre. “El arte, la cultura, la música, el baile, los múltiples ejercicios de memoria permiten que tengamos una posibilidad de seguir siendo humanidad”.

El bosque de tu nombre (Alfaguara), de Karina Pacheco, es una monumental novela ambientada en los años más oscuros de Guatemala. En ella, hay denuncia y un claro sentido moral; pero es igualmente una novela de aventuras, característica de la poética de la autora que debería subrayarse más. No es para menos; Karina Pacheco es una novelista de primer nivel.
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-¿El bosque de tu nombre es tu novela más ambiciosa?
-Sí. Ha sido como entrar a un territorio de tinieblas en momentos mientras hacía la investigación. Veía en Guatemala el laboratorio donde se desplegó el mal. El mal en toda su esencia. Das impunidad y garantizas que emerja la posibilidad del mal en mucha gente que tú ni siquiera imaginarías que la guardaba. Ahora, también a través de la novela descubrí que siempre hay periodos en donde la impunidad, incluso para ocultar la verdad, se acaba. Son momentos en donde la verdad emerge y todos aquellos que actuaron con indiferencia frente al mal o que desataron sus bestias pensando que nunca se iba a saber, se sabe.
-Pero lo que dices va más allá de lo estrictamente literario.
-Para mí ha sido mucho más que hacer algo literario. En esa investigación he navegado en aguas bien profundas. Y en ciertos momentos me decía si tengo que seguir investigando para escribir esta novela, creo que no la voy a poder hacer. Y varias veces he querido tirar la toalla.
-Por la cantidad de horror.
-Así es. Para mí, Guatemala es un país esencial para poder entender todo el continente. Para entender la violencia en América Latina en el siglo XX, violencia que tiene raíces que se remontan al mismo inicio de la colonia.
-¿Lo que ha pasado en Guatemala es superior a lo que hemos pasado en la época del terror?
-Es muy superior a lo que ha pasado en Perú, a lo que ha pasado en Argentina, a lo que ha pasado en Chile, que han sido cosas monstruosas. En Guatemala hubo dos comisiones de la Verdad. Una de ellas estuvo dirigida por el obispo Juan José Gerardi, quien fue obispo de la Arquidiócesis de Guatemala. Él presentó su informe y a los dos días lo mataron. Eso te da una idea del grado de impunidad y violencia. Ahora, también hubo una comisión internacional que favoreció la creación de una comisión de la Verdad en Guatemala y fue dirigida por un alemán, por Christian Tomuschat, que era experto en crímenes del nazismo. Él llegó a decir que lo ocurrido en Guatemala era un descenso a las tinieblas. Para mí, estos casos de violencia nos enseñan lo que es la condición humana.

"El bosque de tu nombre". Imagen: Difusión.
-La novela está lejos de escarbar en el morbo de la violencia.
-Para eso hay películas gore, hay de todo. Es importante conocer eso porque nos indica que nuestra condición humana, que tiene una capacidad inmensa para la belleza, para el arte, para la creatividad, también tiene lados muy oscuros. Y cuando uno permite que esa violencia penetre en todas las esferas de la sociedad, hay que tener cuidado porque nosotros podemos terminar cayendo en la indiferencia, en la justificación de la violencia o en cometer actos horribles. Y eso es parte de la condición humana. Esas llamadas de atención sobre casos específicos no se pueden leer solo como esto pasó en Guatemala o esto pasó en Ruanda o esto pasó en Alemania o esto pasó en Bosnia. Te hablan de lo que el ser humano, cuando tiene demasiado poder, es capaz de hacer.
-La literatura da la posibilidad de no olvidar, lo cual es una pequeña manera de reparación.
-El ser humano es capaz de revertir muchas situaciones. Y ahí el arte, la cultura, la música, el baile, los múltiples ejercicios de memoria permiten que tengamos una posibilidad de seguir siendo humanidad.
-Guatemala tuvo un golpe de Estado en 1954. Fue financiado por la CIA.
-Fue antes de la Revolución Cubana. Guatemala es un caso muy particular. Ahí, desde los años 60 se formaron muchos de los represores que luego fueron a Argentina, Chile y a todo el continente. Fue una escuela de torturadores.
-Este es un tema que debería estar más presente. ¿Por qué no suena más?
-Se debe al racismo. Gran parte de las víctimas en Guatemala fueron las poblaciones indígenas, el 83 por ciento. La represión fue muy feroz. Además, Guatemala es un país muy pequeño. Las víctimas y sus familias no tenían una voz, como sí en Argentina y Chile.

En Librería Sur. Karina Pacheco: "En Guatemala se formaron los represores que luego fueron a Argentina, Chile y a todo el continente". Foto: Marco Cotrina.
-El tópico de la novela lo abordas partiendo de los secretos de una familia en el exilio.
-La ficción me dio la posibilidad de trabajar desde lo íntimo. Lo escribí valiéndome de una trama envolvente, porque también está hablando la historia de una familia y sus secretos. Una familia que descubre partes que no han sido reveladas, como las facetas del padre y de la madre que no las ha querido contar a sus hijos.
-Cuando escribiste El bosque de tu nombre, ya tenías un oficio. Uno de los ganchos de la novela es lo que le pasa a Miss Guatemala. Es decir, si eso le ocurre a ella, cosas peores le pudieron pasar a mujeres menos protegidas.
-Yo había terminado de estudiar antropología en Cusco y fui a España por primera vez para hacer un diplomado en estudios amerindios y ahí tenía amigos guatemaltecos. Yo era más o menos una jovencita comprometida con temas de derechos humanos. Sabía lo de Argentina, sabía lo de Chile, obvio lo del Perú, sabía lo que había pasado en Nicaragua, que se conocía mucho de la dictadura de Somoza, de la guerra civil en El Salvador, pero de Guatemala, nada. Y entonces una compañera mía en este diplomado y un amigo suyo guatemalteco me contaron el caso de Miss Guatemala y de cómo preparaban a los reclutas del ejército. Llevaban casi 40 años de dictadura y no sabía nada de ello.
-En el prólogo cuentas cosas muy fuertes.
-Ese relato de Guatemala me había traumatizado; hasta llegué a tener pesadillas. Me di cuenta de cómo opera el trauma, aunque no se haya cometido contra tu propio cuerpo, a través de un relato atroz. Más que indagar en el horror, era tratar de llegar a un punto de sanación. Es decir, cuando tú comprendes cómo operan estas cosas, también entiendes los mecanismos, y el no olvidar que, por más de que exista ese horror, está la belleza de la gente que se atreve a decir no.
-La novela es actual. Todo este horror que relatas, de alguna manera está regresando.
-Me asusta, me apena. Creo que tener miedo en este momento es legítimo. Como es legítimo e importante también recordar que la memoria hoy es más importante que nunca. Y que todos aquellos que pretenden esconder, tapar, no se dan cuenta que tarde o temprano, por los causes más inusitados, a veces del interior de sus propias familias, la verdad va a estallar. La verdad se va a revelar.
-El bosque de tu nombre proyecta una cualidad en medio de tanta oscuridad. Es una novela de aventuras. Pasan muchas cosas en ella. Narrativamente, en el buen sentido, es una novela entretenida.
-Te agradezco que me digas que es una novela de aventuras porque es también una novela de aventuras.
-Aquí veo muchas lecturas de la etapa del asombro de los lectores: la adolescencia.
-En la adolescencia he leído bastantes libros de aventuras. El tulipán negro de Dumas; los libros de Charles Dickens; El conde de Montecristo. Mis referentes han sido muchos autores franceses e ingleses del siglo XIX. Devoré también Las mil y una noches. En las novelas de aventuras están los héroes que se enfrentan a poderes increíbles; y está el tema de la astucia y lo sorpresivo, lo sorpresivo que incluso sorprende a quienes pueden estar planeando una gran emboscada, que es algo que ocurre en la novela, que no estaba planificado, pero de pronto vino.
-La novela ha tenido un trayecto bastante interesante. La publicaste en el 2013, luego hubo otra edición en el 2019 y hoy tenemos la del 2026. Es tu quinta novela. ¿Qué significa para ti?
-Hay mucha gente que se dice soy escritor con un libro. Yo, la verdad, soy antropóloga; entonces, un libro, ya. Dos novelas, La voluntad del molle, ya. Dos novelas, no, todavía no soy. Con la tercera dije ahora sí puedo decir que soy novelista. Creo que ya he publicado tres novelas; ya me puedo llamar escritora. Para mí, el tema de la palabra, Gabriel, es bien importante; hay que respetar qué cosa es un libro. Nadie se puede llamar ingeniero por haber hecho un plano. Hay que tener una obra. Entonces, con esta novela dije yo soy doctora en antropología; con esta novela me he doctorado en literatura.
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Dato:
El bosque de tu nombre se encuentra disponible en plataformas y librerías. Precio: S/ 79.














