
Una mayoría de encuestas dice que el Partido Demócrata va a ganar las elecciones parlamentarias del tres de noviembre en los EE. UU. El vaticinio va desde un triunfo muy moderado en la Cámara de Diputados hasta una avalancha capaz de hacerse con el control de las dos cámaras. La situación tiene a Donald Trump cada vez más furioso y deslenguado.
Muchos en el Partido Republicano atribuyen su actual predicamento a las políticas de Trump y a sus efectos en la economía de los hogares y de las empresas. Hay un encarecimiento general de los productos que ha espantado a un sector de votantes republicanos. El caso más notorio es el del diésel, escaso y cada vez más costoso.
La respuesta de Trump ha sido negarlo todo, atribuirle la culpa a los demócratas y ponerse cada vez más grosero. Las encuestas sugieren que por esa vía los republicanos no están recuperando votos, sino haciendo más intensa la sangría. En el 2024, el 46% de los votantes latinos era prorepublicano y protrump; para este noviembre, la cifra es del 27%.
La captura de una cámara permitirá a los demócratas poner en marcha investigaciones sobre la gestión de Trump y su gente. Aparte del elemento de vendetta, hay en eso el desarrollo de una ventaja frente a las elecciones generales de 2028, aquellas en las cuales Trump declaró que candidatearía por tercera vez.
El tiempo se le acorta, pero igual Trump está haciendo esfuerzos. Le ha comprado diésel a Rusia para abastecer los grifos de EE. UU., con los rusos encantados de financiar así su guerra en Ucrania. Ha ofrecido dinero en el bolsillo de quienes voten por él. Ha hecho trampitas varias. Ha emprendido breves giras electorales para atacar a los rivales.
El triunfo demócrata en una mayoría de jurisdicciones todavía puede ser mitigado, pero el proceso completo no puede ser revertido. Así, los republicanos pasan de estar bajo la bota de Trump a ser desalojados por el partido rival. Ya podemos imaginar las diatribas que dedicará Trump a los perdedores.
Al final, el protagonista de esta historia es el propio Trump, cuya desaprobación está altísima y todavía puede aumentar. No parece tener recursos para salir de su actual entrampamiento. No va a aceptar ayuda. La política se le puede volver arenas movedizas. Los corchos de champán ya están empezando a sonar.

Aunque se prometen mantener la línea política del diario, es previsible que el nuevo panorama incentive modificaciones significativas en el conglomerado de medios del Grupo El Comercio.

La mayoría de encuestas pronostica que el Partido Demócrata ganará las elecciones parlamentarias del 3 de noviembre en EE. UU., con posibilidades de controlar ambas cámaras.

"FP ha demostrado capacidad para mantener a sus cuadros juntos. Ahora que controla el Ejecutivo, esa capacidad será mayor"

Las protestas europeas expresan el malestar social y político que atraviesa el continente, en un escenario de tensiones geopolíticas y avance de la extrema derecha.

Un 34 % de los republicanos considera que Donald Trump se enriquece a expensas del país.