Politóloga, máster en políticas públicas y sociales y en liderazgo político. Servidora pública, profesora universitaria y analista política. Comprometida con la participación política de la mujer y la democracia por sobre todas las cosas. Nada nos prepara para entender al Perú, pero seguimos apostando a construirlo.

Baja intensidad, por Paula Tavara

La oposición política, a pesar de promesas de firmeza, aún no se ha manifestado contundentemente, dejando a peruanos y peruanas sin respuestas claras sobre sus demandas y necesidades.

A un mes de asumir el gobierno, Keiko Fujimori no ha tenido un solo punto a su favor. Un golpe de timón memorable. Un éxito de su gestión. Nada. El partido que prometía orden y seguridad no ha cambiado en absoluto la vida de peruanos y peruanas.

Alguna persona podría espetar con que al menos no hemos ido a peor, pues el gran sorpasso autoritario, la estocada final, que se temía tampoco ha llegado ni parece, aún, acercarse.

En lugar de eso, la presidenta que más deseó serlo ha tenido apenas algunas apariciones públicas poco relevantes. Quizás lo más grave ha sido verla hablando de rutinas de cuidado facial la misma noche en que Villa El Salvador se inundaba.

A poco de asumir la presidencia, se filtró a la prensa un pedido de facultades legislativas que no parecía enfocarse en las prioridades que la ciudadanía reclamaba, sino en un proyecto de liberalización del empleo y la industria. El documento tuvo tantos cuestionamientos que habría generado fricciones incluso al interior del gabinete ministerial, siendo enviado a reposo. Un gobierno sin rumbo. Un gobierno tibio.

Treinta días después de asumir el poder, y como decíamos, sin ningún resultado o medida relevante, ahora Fujimori dice que la culpa de su inercia es de los gobiernos anteriores, que dejaron cifras lamentables y muy difíciles de revertir. ¿Pretende la señora que nos olvidemos que ella y su partido fueron los responsables de colocar y sostener a esos gobiernos?

Ahora, la política que se consideraba altamente preparada, que prometía un gabinete de gran capacidad (aunque esto ya desde la juramentación de los ministros vimos que no era realidad) pide a la población tiempo para organizar y ordenar la administración pública antes de ver cambios notables.

Parecen no tener claro la señora Fujimori que la ciudadanía es consciente de que las grandes transformaciones no ocurren en 30 días, que de hecho los cambios más relevantes toman meses o años en constituirse. Pero lo que la ciudadanía —y más específicamente sus votantes— esperaban era ver rápidamente el liderazgo en las medidas que ya había ofrecido. Quien hizo campaña como “dama de hierro” y fuerte personalidad para el orden no puede esperar que las probaditas de sombrero hagan olvidar a la población sus urgentes necesidades.

Creo que es particularmente grave en este aspecto el anuncio de que el incremento en el monto que perciben los adultos mayores beneficiarios de Pensión 65 demorará hasta el 2027. Comprendo que técnicamente con el presupuesto anual ya aprobado y corriendo esto es difícil de solventar a la brevedad; pero de ninguna manera es imposible en un país en el que por cosas menos relevantes se hacen recortes presupuestales. Y es particularmente indignante porque se trata de adultos mayores en las condiciones económicas más precarias que tuvieron la esperanza de alcanzar una mejora y que ahora deberán seguir haciendo malabares con 350 soles bimensuales.

Que el ministro de Economía tuviera la desfachatez de anunciarles como positivo que al menos ahora sus pagos llegarán a tiempo es indolente. Ese no era ningún favor, señor ministro, sino el simple cumplimiento de la función pública. Si nos tenemos que alegrar porque sepan hacer su trabajo administrativo, entonces estamos peor aún de lo que quieren hacernos creer.

En este contexto me preocupa también la poca reacción que se ve aún en las fuerzas de oposición política. Cuando durante la campaña electoral se prometía una reacción férrea desde la oposición democrática, sigue pareciéndome que hasta ahora hemos visto actuaciones de baja intensidad.

Quizás lo que mayores reacciones ha despertado han sido las declaraciones del ministro de Justicia y el ministro de Cultura en torno a la titularidad del Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión (LUM). Sin embargo, pese a compartir absolutamente la preocupación por el futuro del LUM, echo en falta acciones de mayor firmeza frente al gobierno.

¿Cómo es posible que no haya una mayor incidencia y una campaña altisonante para forzar la aprobación de las propuestas de ley de derogatoria de las leyes procrimen?

¿Por qué aún no han sido citados los ministros para informar las acciones que tomarán frente al fenómeno de El Niño, que está cada vez más cerca y que generará inundaciones ya no solo en Villa El Salvador sino en buena parte del país?

¿Será que al regreso de la semana de representación veremos alguna citación al ministro de Salud para conocer su opinión sobre la vulneración de los derechos de una paciente que requería acceder a un aborto terapéutico?

Estamos efectivamente en el primer mes de gobierno y parlamento y todos nuestros nuevos funcionarios se están asentándose en sus respectivos puestos, pero la ciudadanía no puede esperar a que se sienten y se sientan cómodos, se requiere mayor contundencia, porque ninguno de estos actores ni siquiera en las bancadas de nuevos partidos son actores que desconozcan la política, que no se hayan preparado previamente para ocupar estos cargos y que no hayan tenido en estos meses tiempo para plantearse estrategias de actuación.

La presidenta que esperó 15 años para gobernar debe ser fuertemente confrontada por las bancadas que prometieron que renovación significaría firmeza.

Pero peruanos y peruanas merecen un gobierno capacitado y una oposición contundente. Por ambas opciones votaron ellos y ambos pusieron en los lugares en los que están. Mientras sigamos en modo baja intensidad la ciudadanía seguirá sintiendo que se distancia de sus nuevas autoridades, y ninguno de los problemas de fondo que bien conocemos verá solución.

Paula Távara

Politóloga, máster en políticas públicas y sociales y en liderazgo político. Servidora pública, profesora universitaria y analista política. Comprometida con la participación política de la mujer y la democracia por sobre todas las cosas. Nada nos prepara para entender al Perú, pero seguimos apostando a construirlo.