
A pesar de su 60% de aprobación, el país que aparece en medios y redes no se termina de acostumbrar a Keiko Fujimori. Es cierto que esperar a que el Congreso termine de organizarse es una situación incómoda para el Ejecutivo. Pero había la esperanza de que Fujimori empezara a mostrar sus virtudes desde los primeros días.
Sin embargo, parece que la aparición del gran estilo presidencial 2026 está siendo movida para más adelante. Mientras tanto, el estilo Fujimori se viene concretando en una imagen doméstica (en casa, no en Palacio) y de intensa presencia al lado de los militares en las situaciones de emergencia lejos de Lima.
Para ponerlo en otras palabras, la presidenta no parece muy contenta con su nuevo cargo, que tanto persiguió. Está haciendo esfuerzos por lograr una imagen más cercana al pueblo, un clásico consejo de algún asesor venido de fuera. Los periodistas no la escudriñaban tanto cuando era candidata presidencial.
En términos generales, los mensajes hablados de Fujimori son formalmente correctos, pero no entusiasman a nadie. Tampoco ella exuda mucho entusiasmo al lanzarlos. Es mucho mejor ejerciendo un poder silencioso, casi secreto, a través de la estructura personal-partidaria que la rodea. Como una eminencia gris de sí misma.
Sobre el 60% de aprobación en Datum. La cifra es simpática, pero es probable que empiece a bajar con el obvio desgaste de la gestión. A eso habrá que restarle la performance de los candidatos de Fuerza Popular en octubre. Luego están las quejas de la población en las zonas damnificadas por el Niño Godzilla.
Lo que puede mantener ese 60% en su sitio, o casi, es un populismo suave, como el aumento del salario mínimo. Pero al otro lado de la balanza va a haber —ya se sabe— medidas liberales de austeridad. Si ella quiere una buena aprobación, la va a tener que trabajar.
Pero ya sabemos que nada desgasta a un gobierno tanto como la imposibilidad de reducir las cifras de criminalidad en el país. A los presidentes y parlamentarios de 2021-2026 ese factor les tiró al piso la popularidad. A los altos mandos policiales los llenó de vergüenza y eso se contagió a sus jefes políticos.

Este caso podría explicar los múltiples atentados contra músicos, tras un preocupante patrón de violencia y el peligro de la corrupción en el ámbito del transporte y la seguridad.

Keiko Fujimori enfrenta críticas por su ineficacia como gobernante, revelando su dificultad para manejar el Congreso. Enviar facultades delegadas sin acuerdo previo es considerado un error.

Reconocida por publicar la primera edición de "Ulysses" de James Joyce en 1922, la librería es un símbolo de resistencia literaria. Beach fue encarcelada por negarse a vender un libro a un oficial nazi en 1941.

Donald Trump busca difundir su marca en espacios oficiales y geográficos, con propuestas que han encontrado resistencia, incluso entre Estados fronterizos con Canadá.

Manuel Burga responde que las afirmaciones de Beingolea no reflejan la realidad del museo, fundado para honrar las víctimas de la violencia en Perú.