Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero...
Con la inminente llegada de León XIV hay una obra poética que puede ser interesante visitar. Roger Santiváñez es un poeta muy religioso desde Symbol (1991). De allí despega, en numerosos libros, el mix de santos, santas, el amor y el cuerpo femenino que lo ha hecho célebre, desde sus títulos que no dejan dudas.
El libro más reciente, Inmaculada concepción (Huacho, Qwerty, 2026), trae poemas, humor y también una estupenda retórica neobarroca; en eso busca (encuentra) lo eclesial purificador. La concepción del caso es la percepción poética de la realidad, al menos así explica Santiváñez a quienes le preguntan.
Sus pecados están en Piura, vienen de Piura, y malgré su título y su carátula que mueven a confusión, no pensamos que ofendería a un papa visitante, menos a este. La obra entera por momentos tiene una arrechura de monaguillo piurano, trenzada con una notable calidad poética y, hay que decirlo, una obvia preocupación religiosa.
El poeta tiene devoción por las palabras y las formas del Siglo de Oro, la misma que tuvo el laico Carlos Germán Belli. Al igual que Belli luego de su libro Poemas (1958), no es moderno, ni quiere serlo. Pero es evidente que va muy adelante en la procesión. Por momentos, un eclesiástico sexualizado; en otros, un neobarroco sexy.
No es una aproximación a lo religioso como las de César Vallejo o Antonio Cisneros, cabales y de una pieza. La de Santiváñez es una poesía trufada de contradicciones, pero que no molestan, como las del romántico Ricardo Palma en sus versos. Pero todo se ha ido decantando, dejando un sedimento de fe en la estética de lo religioso.
Cuando presentó Symbol en el centro de Lima parecía listo para la extremaunción de los malogrados. Lo salvó al final viajar a Filadelfia (allí vive) y encontrar una pareja adecuada, instalado junto al río Cooper, cada día más parecido al Jordán. Ahora quiere recuperar su época recia con memorias; no lo está logrando.
Por el camino aparecen libros y poemas memorables. Prefiero Santa Rosa de Lima, poema sacro en 31 silvas (Lima, Hipocampo, 2022). Una estrofa: «Lejos de toda idolatría / & del azufre rondando / Su básica pastrula / Supiste realizar el / consistorio con angélica / Dedicación exclusiva / Brindando en las viñas / Del Señor vino y agua de la vera / Que riega el Rímac sonoroso».

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco X. Cero Facebook. Cero Instagram, cero TikTok. Poemario más reciente: Chifa de Lambayeque (Lima, Personaje Secundario, 2024). Próximo poemario será la quinta edición de Sobrevivir. Acaba de reeditar el poemario Los asesinos de la Última Hora (Lima, Cepo para Nutria, 2025).