
Como era previsible, la segunda presidencia de Donald Trump está impulsando un avance de la izquierda en la política estadounidense. Los izquierdistas están ganando elecciones primarias en el Partido Demócrata y van perfilando la posibilidad de más triunfos en noviembre próximo.
Lugares donde lo anterior se ha manifestado: las primarias del Senado de Michigan, en el partido de Nueva York, y en el crecimiento de la capacidad de movilización electoral de los medios alternativos. Todos fenómenos respaldados por prominentes senadores demócratas progresistas como Bernie Sanders o Elizabeth Warren.
Lo que está creciendo es la capacidad de los radicales para ganar elecciones primarias dentro del Partido Demócrata. No es un fenómeno nacional, sino transversal, que a los conservadores del partido les preocupa más que el propio Trump. No se habla de socialismo, sino de derechos dentro de un capitalismo moderno. The Economist lo pone así:
"Abul El-Sayed (que ganó Michigan) no pertenece a Democratic Socialists of America, DSA, pero toma su fuerza de ese sector. ¿Podría un candidato similar ganar la nominación demócrata en 2028? Que esta sea una pregunta verosímil marca una evolución notable en un grupo con algunas posiciones profundamente impopulares".
La cosa comenzó cuando Zohran Mamdani ganó la alcaldía de Nueva York, el primer día de este año. Desde entonces se ha ido estrechando el círculo sobre los demócratas moderados. Un argumento fuerte es que los moderados, en ambos partidos, no han podido frenar las políticas de Trump y, en los hechos, terminan asociados a ellas.
Los temas que impulsan la posición: acceso a vivienda y control de alquileres, mejor salario mínimo, impuestos a los muy ricos, menos dinero privado en la política, salud para todos. Es importante también una política exterior más crítica frente a Israel. No es Rusia en 1917, pero sí son reclamos populares importantes.
La reacción de Trump a los nuevos acontecimientos ha sido moderada. Saludó a Mamdani por teléfono tras su victoria. Dice que el radicalismo ayudará a los republicanos en noviembre. Lo único que lo irrita es que los radicales lo acusen de querer robarse esas elecciones sin el menor pudor; pero sus primeros intentos son notorios.
Las cosas se convierten en sus contrarios. El trumpismo ha generado una socialdemocracia dura. La derechización del sur continental americano ahora coincide con una incipiente izquierdización del norte. Nadie sabe para quién trabaja.

"Es, a su manera, un succès de scandale, un éxito de escándalo, y muchos van a querer saber si los del Goncourt se equivocaron"

" A la luz de eso, su negación de que el relevo de Víctor Revoredo y el asesinato de la candidata Polo es casi una acusación"

"La insistencia de Fujimori en la seguridad ciudadana dentro del Perú, expuesta ante la mirada internacional de la ONU, equivale a un compromiso, cuyos resultados le serán reclamados más temprano que tarde"

"¿Qué piensa el chavismo en casa? ¿Siente un alivio frente a un sistema que obviamente no funcionaba más allá de la cúpula? ¿O se siente víctima de una puñalada por la espalda?"

" Que se haya pedido a Ucrania no apuntar contra las refinerías rusas lo pinta de cuerpo entero, como un mercachifle posando de estadista"