Historiador. Radica en Santiago de Chile, donde enseña en la Universidad Católica de Chile. Es especialista en temas de ciencia y tecnología. Su libro más reciente es Los años de Fujimori (1990-2000), publicado por el IEP.
La década de 2010 fue testigo de numerosas protestas a nivel mundial. Por años, manifestantes se volcaron a las calles y a sus pantallas para expresar su descontento contra las autoridades y el sistema político y económico, principalmente el neoliberal. Su participación cuestionó lo que parecía intocable, desde dinastías políticas hasta el capitalismo, y antes de menguar por la cuarentena impuesta por el coronavirus, algunas de estas protestas trazaron un antes y después en países como Perú en noviembre de 2020 y Chile con el Estallido Social de octubre de 2019.
Si bien no todos los objetivos se cumplieron, dichas movilizaciones permitieron comprender la complejidad y diversidad de oposición ciudadana. Movimiento andino. Danzas, cuerpos y repertorios de protesta en la ciudad (Santiago: Universidad Alberto Hurtado, 2025, 201 pp.) de la Dra. Ignacia Cortés es un estudio a profundidad de una de las muchas formas que los movimientos sociales han adquirido en estos últimos años. La autora estudia ese fascinante espacio que separa (o une) la fiesta de la protesta, y lo hace a partir de un grupo de comparsas de música andina en Santiago de Chile.
Si bien el epicentro del análisis es Santiago, las coordenadas espaciales en que se mueve el libro son mucho más amplias. La autora desglosa con mucha habilidad cómo los ritmos del neo-folclor boliviano y la música peruana conformaron una identidad andina abierta a incluir a la comunidad mapuche y en abierta oposición a los imaginarios de una identidad homogénea y occidental que se buscaban imponer en el país. Los espacios en que se desarrolló esta mezcla de música, danza y política fueron los talleres, con ritmos tan heterogéneos como los huaynos, huaylarsh, taquirari, caporal y tinku, entre otros.
El análisis abarca un periodo importante, desde el retorno de la democracia en Chile hasta el presente, aunque hace guiños a las primeras décadas del siglo XX. Estas tres últimas décadas constituyen una perspectiva novedosa porque combinan procesos políticos como la dictadura y la transición con otros menos visibles, como la migración y los intercambios artísticos. Los 'tambos andinos' y las peñas, además de los talleres ya mencionados, permitieron una mixtura de ritmos y creación artística que luego serían llevados a las calles y plazas, así como a escenarios, fomentando una actividad política y cultural contestataria.
El despliegue creativo descrito en el libro y que tuvo lugar en estos espacios durante los difíciles años de la dictadura de Pinochet contradicen a su vez la idea de un 'apagón' cultural, y donde solo con el retorno a la democracia habrían reaparecido dichas manifestaciones. Lo que es evidente es que hubo una presencia de la oposición no solo en grupos armados, activistas en el exilio o en fábricas y oficinas, sino también, entre artistas y danzantes, que retomaron su dinámica luego del fin de la dictadura en coyunturas como los 500 años de la 'conquista' (1992) y las movilizaciones a favor de la educación de 2005 en adelante.
Desde 2005, los grupos de danzantes exhiben una cohesión no solo en cuanto al repertorio musical sino también a su naturaleza de resistencia pública. Su participación se da en distintas ocasiones, incluyendo la muerte del dictador Augusto Pinochet en 2006. En palabras de la autora, esta sucesión de movilizaciones dio lugar a una presencia pública más cohesionada de las danzas y bailes neo-folclóricos principalmente bolivianos y que recibirán el nombre de tinkunazo. Más que una performance esencialmente 'artística', el tinkunazo traslada el componente ritual de un equilibrio interno a través de la violencia hacia las calles y los espacios urbanos, articulándose con otras manifestaciones de grupos que también protestan.
Lejos de ser una práctica homogénea, el tinkunazo cambia a través del tiempo, incorporando nuevos actores y con ello nuevas coreografías. Así, se distingue la presencia cada vez mayor de 'capuchas', a propósito de los movimientos estudiantiles de 2011, o el uso al año siguiente de pañoletas para cubrir los rostros de los danzantes, con motivo de los Detenidos Desaparecidos. Utilizar el folklore para denunciar problemas sociales no hace inmunes a quienes realizan estas danzas y bailes. Por el contrario, en no pocas ocasiones estos grupos estuvieron expuestos a represión y a la misma violencia que denunciaban en sus coreografías.
Entre varias razones, el libro sobresale por la sensibilidad con que la autora estudia a estos grupos de danzantes. No solo inserta esta experiencia dentro de marcos teóricos sugerentes sino que nos lleva desde la formación temprana de los danzantes hasta los talleres ('tambos') donde los más experimentados comparten espacio con novatos y recorren juntos las calles cuando salen a manifestarse. Ella misma ha participado como danzante de estas comparsas, conociendo el movimiento por dentro y acompañándolo por varios años. Además de su propia experiencia personal, el libro se enriquece por la consulta de prensa así como por entrevistas y archivos personales de sus integrantes.
La mirada enriquecedora del libro hace que tenga muchos públicos interesados: desde quienes deseen análisis documentados sobre repertorios musicales de influencia andina hasta quienes busquen nuevas miradas sobre cómo las protestas se reinventan a lo largo del tiempo. Movimiento andino llega en un momento crítico en el que el populismo radical manifiesta su agotamiento en Estados Unidos y Argentina y donde se espera que las movilizaciones sociales y el activismo digital den lugar a nuevas formas de liderazgo.
El libro recuerda además que las protestas no son estáticas y que es necesario mirar más allá de los actores y espacios tradicionales para encontrar nuevas formas de política y organización.

Historiador. Radica en Santiago de Chile, donde enseña en la Universidad Católica de Chile. Es especialista en temas de ciencia y tecnología. Su libro más reciente es Los años de Fujimori (1990-2000), publicado por el IEP.