Historiador. Radica en Santiago de Chile, donde enseña en la Universidad Católica de Chile. Es especialista en temas de ciencia y tecnología. Su libro más reciente es Los años de Fujimori (1990-2000), publicado por el IEP.

Prensa y democracia: los 50 años de El País

PASADO VIVO. La prensa cumple un rol muy importante, y repasar los orígenes de uno de sus medios más destacados nos permite pensar en qué tipo de prensa necesitamos y merecemos para el desarrollo de nuestra sociedad. En la medida en que el buen periodismo prevalezca, ya sea en España o en Perú, la democracia va a contar con un espacio que promueve el intercambio de ideas y la crítica responsable.

El País de España cumple medio siglo. Referente del periodismo, las letras y la política en español, este aniversario es una oportunidad no solo para celebrar la persistencia de este coloso, sino también para detenernos por un momento a pensar en la relación entre periodismo y democracia, especialmente en una doble coyuntura como la que atravesamos en nuestro país.

De un lado, están los medios locales que, en un tenso balotaje, disfrazan de objetividad comentarios nada tranquilizadores en favor de propuestas autoritarias. De otro, está la irrupción de la inteligencia artificial y el desafío que esto conlleva para los medios informativos. Mientras algunos son vendidos, otros despiden periodistas y otros más buscan acomodarse con el poder de turno o con el que esperan que gane. Con todo, la prensa cumple un rol muy importante, y repasar los orígenes de uno de sus medios más destacados nos permite pensar en qué tipo de prensa necesitamos y merecemos para el desarrollo de nuestra sociedad.

El fin del franquismo

En su más reciente libro, 'El periódico de la democracia' (Random House), dedicado precisamente a la historia del diario, el escritor Javier Cercas no duda en señalar que no se puede entender la transición, ni tampoco la democracia española, sin El País. Muerto Franco, se produjo un interregno del cual pocos sabían qué podía resultar, y El País surgió en mayo de 1976 como una apuesta para navegar en esos años confusos. Si bien inicialmente se esperaba que fuese más cercano al conservadurismo, pronto fue desplazado por una línea más liberal e independiente.

Los primeros años del diario no fueron sencillos, como tampoco lo fue la transición a la democracia: la inestabilidad política, la crisis económica y los proyectos de retorno al régimen militar ponían en jaque a los españoles. Un momento decisivo fue el intento de golpe de Estado a inicios de 1981, cuando el teniente coronel Tejero Molina irrumpió en el Congreso y anunció el fin del experimento democrático. Como lo recuerda Cercas, El País se expresó claramente y repudió el golpe, al expresar su adhesión a la Constitución.

“Una superstición nacional”

La circunstancia temporal de aparecer luego de la muerte de Francisco Franco no bastaba para que El País se convirtiera en un referente de la transición. Como lo señala el mismo Cercas, hubo factores externos e internos que pudieron haber inclinado al diario hacia propuestas más autoritarias y que provocaron no pocas tensiones entre accionistas y redactores. Pero el factor central fue la autonomía y mantenerse fiel a sus principios, como ocurrió durante el fallido golpe de Estado de 1981.

Con el tiempo, el diario se convirtió en un elemento reconocible de la sociedad y la cultura españolas. De igual manera, se expandió no solo fuera de Madrid, con oficinas regionales, sino también con versiones semanales en el extranjero. Adquirir el diario en el kiosco más cercano, estar suscrito a él o simplemente llevarlo consigo marcaba la identidad de sus lectores. La visión cosmopolita del medio, con una tendencia hacia el europeísmo, contribuyó a dejar atrás el aislamiento de varias décadas impuesto por el franquismo.

Este impulso se tradujo en que muchos escritores y escritoras encontraran un espacio en El País. El mismo Cercas escribió crónicas para la edición catalana antes de hacerse conocido por 'Soldados de Salamina'. Sin ir muy lejos, Mario Vargas Llosa escribió una columna regular bajo el nombre de 'Piedra de toque', que significó su retorno a la literatura luego de su aventura electoral. Por 33 años, el Nobel desarrolló una serie de temas hasta que su salud lo obligó a retirarse del diario en octubre de 2023.

El impulso del diario por apoyar la cultura en su expresión más amplia se tradujo en la aparición de diversas voces, algunas como columnistas y otras como entrevistadas. El suplemento Babelia fue vital en esta tarea, al no reducir la cultura solo a la literatura, sino también a las artes escénicas, el cine y la música. Mientras el periodismo cultural busca adaptarse a nuevos espacios, este diario sentó las bases para que esa actividad sea vista como central y no relegada a las últimas páginas.

Del papel a la pantalla

La introducción de internet en nuestras vidas diarias no fue ajena a las salas de redacción del diario, que vieron con cierta preocupación las nuevas reglas que imponía el ciberespacio. Los periódicos eran testigos de cómo la publicidad migraba de sus páginas a las nuevas redes sociales, mientras las nuevas generaciones consumían noticias por otros medios. Muchos diarios, sobre todo locales, no aguantaron la embestida y tuvieron que cerrar.

Otros, los más grandes, apostaron por reinventarse en el formato visual, la redacción web y el contenido multimedia. El País fue uno de ellos. Desde 1996 comenzó su conversión hacia un diario netamente digital, lo cual fue reforzado 20 años después. Sus ediciones impresas en las Américas dejaron de aparecer y el medio se concentró en los contenidos digitales, de modo que los lectores encontraran contenido importante por el cual pudieran costear la suscripción.

Desde entonces, El País ha mantenido presencia en los países de habla española y se adapta constantemente. Al combinar la lectoría en papel, la web y los suscriptores, los números parecen darle la razón. Así, estos primeros 50 años de El País lo encuentran en buen estado, y sus lectores han sabido agradecer esa preferencia al reafirmar su lugar privilegiado en el ecosistema informativo mundial.

En la medida en que el buen periodismo prevalezca, ya sea en España o en Perú, la democracia va a contar con un espacio que promueve el intercambio de ideas y la crítica responsable sobre las formas de gobierno y de sociedad que deben regirnos para nuestro bienestar.

José Ragas

Pasado vivo

Historiador. Radica en Santiago de Chile, donde enseña en la Universidad Católica de Chile. Es especialista en temas de ciencia y tecnología. Su libro más reciente es Los años de Fujimori (1990-2000), publicado por el IEP.