El país en modo avión

La censura del presidente encargado funciona como un artilugio para encubrir a la coalición parlamentaria que dirige el país desde el Congreso.

La crisis por la compra de los cazas F-16 confirma un hecho que revela, una vez más, la abuso del poder en el Perú actual: el que se ejerce desde el Congreso bajo un bloque que tiene en el fujimorismo a su actor central. Este esquema opera y ha moldeado a su conveniencia al Estado y a sus instituciones. Se trata de un Estado que avanza como en modo avión y cuya cabina de mando se encuentra fuera de Palacio.

La crisis de los aviones lo expone con nitidez. Mientras el presidente José María Balcázar ocupa la jefatura del Estado, la conducción política se define en otro espacio. Para muestra dos botones. Por un lado, la Fuerza Aérea del Perú avanza sin inmutarse en lo que ordena su comandante general, es decir, el presidente de la República. Por otro lado y paralelamente, el Ministerio de Economía y Finanzas del Perú ejecuta pagos y el aparato estatal sigue una ruta que responde a decisiones previamente establecidas por un poder político con capacidad de imponer su agenda, incluso yendo en contra del poder constitucional que debiera tener el mandatario.

No obstante, desde el Parlamento, figuras el presidente de ese poder estatal, el fujimorista Fernando Rospigliosi, actúan como voceros y operadores de ese poder, el que es real. Informan, validan y marcan el ritmo de decisiones que corresponden al Ejecutivo. Ese comportamiento expresa una práctica consolidada: el Congreso dirige y el Gobierno ejecuta, sin importar quién esté a cargo en ese mandato. Pasó con Dina Boluarte, con José Jerí, ahora con Balcázar y pasará con quien designe este pacto corrupto. enquistado en el Palacio Legislativo.

Este patrón forma parte de un acuerdo político sostenido en el tiempo, un bloque de poder que ha logrado controlar resortes clave del Estado. El fujimorismo cumple un rol preponderante en esa articulación.

La compra de armamento se inscribe en esa lógica. Involucra recursos millonarios, actores económicos y decisiones de alto impacto nacional. Informes de la Contraloría General de la República del Perú han advertido sobre riesgos y afectaciones para el país en procesos de esta naturaleza. Aun así, el aparato estatal mantiene el curso de acción definido por ese bloque de poder.

En ese sentido, la ciudadanía tiene que saber que la censura aparece dentro de este mismo esquema como un instrumento de consolidación, además de una treta. Apelar a la destitución del jefe de Estado es un artilugio que en realidad sirve al poder mafioso parlamentario a alinear formalmente al Ejecutivo con las decisiones ya adoptadas.

Si se preguntan dónde está el poder, la respuesta es que está fuera de Palacio de Gobierno.