Socióloga, con un máster en Gestión Pública, investigadora asociada de desco, activista feminista, ecologista y mamá.

Plan Morrocoy, por Marisa Glave

En este escenario Keiko Fujimori está en una encrucijada. No tiene cómo terminar de definir una estrategia de campaña y no podrá hacerlo en un tiempo largo pues aún falta resolver impugnaciones en Jurados Electorales Especiales y en el propio JNE.

López Aliaga, en una muestra más de desequilibrio emocional y tendencia autodestructiva, convocó a una movilización esta semana frente al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) para amedrentar a su presidente, Roberto Burneo, interpelándolo para que anule las elecciones por el supuesto intento de fraude del jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) Piero Corvetto.

En una especie de mitin improvisado –y poco concurrido– el exalcalde señaló: “Si no declaran nula esta porquería, señor Burneo, prepárese a su propio plan Morrocoy. Bien grandazo lo va a tener. Un morrocoy enorme para que te comportes como hombre. Ya sabe por dónde se lo voy a meter. El morrocoy se lo vamos a meter, ya sabe por dónde”.

Una declaración que promueve y ensalza la violencia física y sexual, cargada de machismo y homofobia, podría ameritar un proceso por incitación al odio o instigación. Este segundo tipo penal aplica también al llamado a la Insurgencia Civil para desconocer los resultados de la ONPE en caso sean desfavorables a su candidatura. Como ha señalado Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, que pelea voto a voto el pase a la segunda vuelta frente a López Aliaga, si otro peruano hiciera un llamado a la insurgencia, pero se apellidara Quispe ya tendría una detención por flagrancia.

El supuesto plan puesto en marcha por el jefe de ONPE, Morrocoy como la tortuga, buscaba demorar la instalación de mesas de votación en Lima Metropolitana para que los votantes que serían mayoritariamente de López Aliaga se cansen, desistan de votar y de esa manera incrementar el ausentismo.

Esta teoría se desmantela con solo mirar las cifras de ausentismo. Para empezar, a nivel nacional tenemos una mayor participación de la que tuvimos el 2021. Al menos 10% más de la ciudadanía fue a las urnas. Si vemos la página de ONPE, en casi todas las regiones y provincias del país hay alrededor de 5% de ciudadanos que aún no han sido calificados, pues están entre las actas observadas, así que no podemos ver finalmente cuántos fueron a votar. Pero con el 95% restante sí podemos ver una tendencia clara. En Lima Metropolitana al menos el 76% votó. Si el plan de Corvetto era que voten menos en Lima que en regiones afines a Sánchez, el resultado fue un fracaso. Cajamarca, una de las regiones con mayor votación para Sánchez, tiene 64% de asistentes. Huancavelica 61% y Madre de Dios 63%, solo por citar algunas de las regiones donde ganó por amplia mayoría el candidato del sombrero prestado.

Si el equipo de Juntos por el Perú quiere, podría tomar prestada la teoría del Plan Morrocoy y decir que sí existió, pero para bloquear el voto regional y rural, pues el ausentismo es mayor.

Lo que resulta sorprendente es que el verdadero Plan Morrocoy es del Congreso saliente, que realizó un diseño electoral que era una odisea para cualquiera. Quienes estuvieron en centros de votación hasta altas horas de la noche habrán sido testigos de lo complejo que fue para todos los miembros de mesa llevar adelante el conteo de votos para Senadores Nacionales y Regionales, por la gran cantidad de partidos cruzados por todas las opciones posibles de voto preferencial y la confusión entre ambas columnas. El desgano y abandono se presentó ahí. Miremos los resultados de Cajamarca o de Amazonas donde cerca del 60% de la población que sí fue a votar vició su voto o lo dejó en blanco, estando muy cerca del tope de 66% para declarar esas elecciones nulas.

El daño ya está hecho

Estas elecciones han sido frustrantes para la gran mayoría de ciudadanos. La foto de la primera vuelta es la de un país altamente fragmentado. Sea que Fujimori pase a la segunda vuelta con Sánchez o López Aliaga, la suma de ambas opciones no llega ni al 30% de votantes. Más del 70% de la ciudadanía que votó no estará reflejada en esa segunda vuelta.

Pero lo más grave viene gracias a la irresponsabilidad del señor López Aliaga que más que ganar, simplemente no soporta la idea de perder. Su discurso inflamado y su incitación a la violencia contra el presidente del JNE y el jefe de ONPE solo generan mayores sombras al resultado final. Si por azar revierte la tendencia del conteo y logra pasar a la segunda vuelta, una parte muy grande del país, particularmente de la sierra sur y norte, así como de zonas rurales, tendrá la percepción que fue porque los organismos electorales cayeron en el chantaje y tuvieron miedo a las amenazas de López Aliaga.

Es absolutamente entendible que en este momento cientos de miles de peruanos y peruanas teman que en Lima les quieran robar su voto, otra vez. Porque así se vería, como un segundo robo.

Por otro lado, si la tendencia se mantiene y Sánchez pasa a la segunda vuelta, un grupo grande de limeños, la única provincia en la que ganó López Aliaga, creerá que el mal manejo, la incapacidad e irresponsabilidad de Corvetto y sus equipos en estas elecciones fueron una trampa, fueron premeditadas y no una negligencia, con consecuencias directas en el voto lo que habría llevado a su candidato a perder las elecciones.

El daño que le hacen a nuestra maltrecha democracia es muy grande. Las posibilidades de agudizar la fractura, no solo la fragmentación, son enormes.

La segunda vuelta de la señora K

En este escenario Keiko Fujimori está en una encrucijada. No tiene cómo terminar de definir una estrategia de campaña y no podrá hacerlo en un tiempo largo pues aún falta resolver impugnaciones en Jurados Electorales Especiales y en el propio JNE. Mi impresión es que prefiere mil veces tener a López Aliaga en la cancha, compitiendo con ella, porque sabe perfectamente que es quizá el único candidato al que podría ganarle, gracias precisamente a la personalidad autodestructiva del exalcalde que antes de terminar la primera vuelta selló con broche de oro su gira por el sur del país insultando a las víctimas del régimen de Boluarte y a quienes protestaron contra ella. No en vano él solo tiene 3% del voto rural. 

Marisa Glave

Desde la raíz

Socióloga, con un máster en Gestión Pública, investigadora asociada de desco, activista feminista, ecologista y mamá.