Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero...
La prohibición de publicar nuevas encuestas desde el último martes es un verdadero anticlímax electoral. El ciudadano deja de tener la referencia estadística sobre el candidato que ha estado siguiendo, o que por lo menos le interesaba, y como futuro votante empieza a pasar los días a ciegas. En esa oscuridad cualquier cosa puede estar pasando, piensan algunos.
Cuando vuelva la luz, después del 12 de junio, todo el asunto de la segunda vuelta presidencial estará consumado. Quizás el orden previo, es decir los dos que van a una segunda vuelta, se haya mantenido, o quizás no. Ese va a ser el territorio de la sospecha: las encuestas versus el conteo a boca de urna. Lo expectaticio versus lo consumado.
Pero el apagón de las encuestas no significa que la gente deje de darle vueltas a las candidaturas. La opinión electoral se sigue moviendo en algo así como corrientes submarinas y cálculos secretos. Entonces muchos recién descubren a su candidato, o se decepcionan del que tenían. Algunos métodos, como el tracking, van siguiendo ese proceso día a día, solo para socios.
Si las encuestas deben ser prohibidas días o semanas antes es un viejo debate. Un argumento para prohibir es que cuando la estadística influye tardíamente en el elector, este ya no puede defenderse. En contra de prohibir: una encuesta pasada puede influir tanto como una muy reciente, y por lo tanto da lo mismo. El votante tuvo largos meses para conocer el panorama.
En cualquier caso ya estamos allí, sin encuestas, quizás sorprendidos por el último resultado de los sondeos, los del día cinco, como siempre sucede, esperando que las cosas no cambien o sí cambien, según donde esté uno ubicado. Nótese el fuerte parecido con algunos juegos de azar, en los que no hay segundas oportunidades. Lo cual lleva a algunos perdedores a sacarse del bolsillo la palabra con F.
Si la suspensión de las encuestas es colocada junto a la ley seca y la prohibición de las reuniones sociales, la sensación es que el JNE intenta desactivar la peligrosidad de elecciones que siguen en el estadio del pisco, la butifarra, y los matones acarreados por la pasión política más un suma. ¿Cuán lejos estamos de eso?

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco X. Cero Facebook. Cero Instagram, cero TikTok. Poemario más reciente: Chifa de Lambayeque (Lima, Personaje Secundario, 2024). Próximo poemario será la quinta edición de Sobrevivir. Acaba de reeditar el poemario Los asesinos de la Última Hora (Lima, Cepo para Nutria, 2025).