Profesor Principal y coordinador del Grupo de Investigación sobre Política Exterior Peruana de la PUCP. Doctor en Ciencia Política y...
En enero de este año, en el Foro Económico Mundial de Davos, el primer ministro belga, Bart De Wever, recordó a Antonio Gramsci citando su famosa frase, 'el viejo mundo está muriendo y el nuevo lucha por nacer, ahora es el tiempo de los monstruos'. Resulta extraño que un político conservador aluda a un filósofo marxista, pero De Wever trataba de justificar la necesidad de una Europa unida para hacer frente a los dilemas que plantea el mundo de hoy.
En todo caso, la sensación de que vivimos ese interregno gramsciano —en el cual las bases del antiguo orden vienen siendo seriamente cuestionadas, pero todavía no aparecen alternativas que nos permitan comprender hacia dónde vamos— parece tener cierto consenso a nivel global.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos lideró la construcción de un orden sobre la base del capitalismo, el multilateralismo y los valores occidentales como la defensa de la democracia y los DD.HH. No obstante, las expectativas creadas con el fin de la Guerra Fría no se materializaron. La expansión capitalista ha generado mucho crecimiento, pero también muchas desigualdades que se expresan no solo en el Sur Global, también en el mundo desarrollado. Mientras que el multilateralismo no ha podido hacer frente a los conflictos internacionales y los problemas propios del mundo globalizado.
Irónicamente, Estados Unidos es el país que representa hoy la destrucción de dicho orden, el cual habría permitido la consolidación de China como potencia mundial y la debacle económica estadounidense. Así, el gobierno de Trump, fruto de esta crisis estructural, implementa aranceles a escala global que cuestionan el libre comercio. Critica permanentemente las principales organizaciones internacionales al punto de buscar reemplazar a la ONU y salirse de entidades como la OMS y la UNESCO. Y, transgrede las bases jurídicas de este orden, violentando de forma descarada el principio de soberanía y el no uso de la fuerza. Es evidente que el gobierno estadounidense no tiene ningún respeto al Estado de Derecho y a los DD.HH., como lo demuestra su respaldo al genocidio israelí en Gaza, la invasión a Venezuela y el ataque a Irán.
¿Qué podemos hacer al respecto? Espacios como los BRICS, que concentran el 40% del PBI mundial, son una alternativa al caos desde el mundo emergente. Incluso, para el Sur Global es una oportunidad para defender colectivamente nuestros intereses. Y es que, a pesar de la fractura política existente en América Latina, este es el momento para priorizar la cooperación entre nuestros países. Hasta los europeos lo entienden así.

Profesor Principal y coordinador del Grupo de Investigación sobre Política Exterior Peruana de la PUCP. Doctor en Ciencia Política y Gobierno por la PUCP y Magíster en Relaciones Internacionales por la Pontificia Universidad Javeriana (Colombia). Cuenta con estudios de postgrado en Seguridad Internacional por la Universidad de Delaware (Estados Unidos). Sus últimos libros han sido “Perú, Bolivia y Chile en el siglo XXI. Hacia un enfoque trinacional de política exterior” (2023) y "La guerra en Ucrania. Consideraciones políticas, económicas e históricas en un orden internacional en transición” (2024).