Jorge Bruce es un reconocido psicoanalista de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado varias columnas de opinión en diversos medios de comunicación. Es autor del libro "Nos habíamos choleado tanto. Psicoanálisis y racismo".
Algo salió mal en los cálculos de los votantes del Pacto Corrupto que eligieron como Presidente interino a Balcázar. Los votos secretos de Fuerza Popular o Renovación necesarios para ese resultado, tenían la obvia intención de asustar a los votantes con el cuento del cuco comunista. La congresista Cecilia Chacón, la misma que gritoneó de manera altanera y vulgar al entonces ministro de Educación Saavedra, salió nuevamente a asustar a la gente. La amenaza más potente de su vociferación era que, debido al comunismo, los peruanos perderíamos nuestros bienes, pero, sobre todo (¡terror!), no veríamos a Bad Bunny.
La alharaca ocultaba un trasfondo de ignorancia de múltiples capas. Una de ellas era que el cantante portorriqueño es considerado un hombre de izquierda. El fondo del asunto era que la gente ha tenido tres Presidentes de “izquierda” en los últimos años: Castillo, Boluarte y ahora Balcázar. Lo único que perdimos es el tiempo y la confianza en el funcionamiento de la democracia. Si incluimos a Jerí en esa lista, lo que une a todos esos gobernantes es la incompetencia y la corrupción. Las ideologías brillaron por su ausencia. ¿De cuándo acá los títeres piensan por cuenta propia? Todos cayeron porque ya no eran funcionales a los designios del Pacto, donde estaba el poder real.
Si pretendían convertir a Balcázar en el cuco tan esperado para poder asustar con el cuento del comunismo, la estrategia se desinfló en un santiamén. Bastó escuchar el discurso de toma de mando del nuevo mandatario, para advertir que lejos de ser un cuco, era un cucurucho (palabra que también se utiliza para designar a un muñeco que, en vez de asustar, da risa). Lo más relevante que se escuchó en la transmisión de Latina, fue el comentario en off de una voz femenina diciendo: “¡es un huevón”! Lo cual es la antítesis de un monstruo aterrador. Es cierto que el discurso fue una sarta de adefesios cuya única virtud fue la brevedad. La expresión del rostro del Presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, era un poema. No necesitaba decir lo que la periodista de Latina para que comprendamos su opinión.
Lo triste de estas jugarretas fallidas es la continua erosión de los procesos democráticos en el país. Las personas observan con estupor estas maniobras grotescas, dejando de lado lo esencial: legislar para mejorar la situación de la seguridad, por ejemplo. En vez de hacerlo, gracias a las leyes pro crimen sale libre Urresti, el responsable del asesinato de Hugo Bustíos. Mientras tanto Balcázar se extasía por haber accedido a un cargo para el cual no solo no está capacitado, sino que carece de la idoneidad moral para ocuparlo. Una persona con trece carpetas fiscales activas, según Hildebrandt en sus Trece. Una persona que fue expulsado del Colegio de Abogados de Lambayeque. Una persona que ha defendido a un violador de menores y que, además, justifica los matrimonios infantiles. Otro impresentable.
Imagino que el cálculo del Pacto es que si su estrategia del pavor al comunismo fracasa (como ya parece haber sucedido), lo pueden vacar en cualquier momento. Pero esta enésima jugarreta les podría costar muy caro. Por eso Balcázar se ha apresurado a demostrar que no piensa hacer nada de nada. Lo cual no es garantía, precisamente, de nada. A sus 83 años sabe pertinentemente que no volverá a tener una oportunidad como esta. De hecho, la foto en la que se le ve deslumbrado ante Palacio de Gobierno sería conmovedora, si no supiéramos todo lo que se sabe de su trayectoria gris y delincuencial.
Uno de los riesgos más graves de todo este trapicheo, es el profundo desaliento que nos causa. La sensación de que todo está perdido gana terreno y eso les conviene a los integrantes del Pacto. López Aliaga y Keiko Fujimori parecen enemigos hoy, pues compiten por seguir encaramados en la cornisa, abusando de un poder que nunca les conferimos. Si cedemos a la desmoralización y la apatía, ellos salen ganando con sus exiguas votaciones.
A diferencia de la depresión clínica, que no se combate con discursos motivacionales, la desmoralización puede ser revertida sin necesidad de tratamientos terapéuticos o medicación. Se trata de una desazón política, causada por los mismos que nos han colocado en esta situación de vergüenza internacional. Perú país de violadores y Presidentes tan frecuentes como insignificantes. Somos el hazmerreír del planeta debido a la irresponsabilidad de estos congresistas caraduras y, en muchos casos, criminales.
Esta última maniobra de colocar a la marioneta más prontuariada de todas, dejando a la persona que los representaba con la banda y los crespos hechos, es no solo arriesgada: parece desesperada. Y eso es un indicador de lo asustados que están. Saben que esto se les puede ir de las manos, si es que nos decidimos a arrebatarles el poder del cual no han cesado de abusar. Desde el 2016, cuando se inició la interminable pataleta de la siempre derrotada candidata Fujimori, hemos ido cuesta abajo.
Está en nosotros la esperanza de terminar con esta pesadilla. Aprovechemos el fracaso de la estrategia del cucurucho para recuperar nuestro país, nuestro Estado, nuestro futuro. Ignoremos a esta gentuza que se siente impune e intocable (aunque en el fondo no las tengan todas consigo). Hay momentos en la Historia de todas las comunidades imaginadas -pues eso es lo que somos- en que se puede revertir el desastre. Este es, a no dudarlo, uno de esos momentos en los que podemos cambiar un destino funesto por uno memorable. #PorEstosNo2026.

Jorge Bruce es un reconocido psicoanalista de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado varias columnas de opinión en diversos medios de comunicación. Es autor del libro "Nos habíamos choleado tanto. Psicoanálisis y racismo".