Doctor en Psicología Social por la Universidad Complutense de Madrid y miembro del comité consultivo del área de estudios de opinión del Instituto de Estudios Peruanos (IEP). Viene investigando sobre comunicación política, cultura política y populismo.

¿Apuestas en lugar de encuestas?, por Hernán Chaparro

Las predicciones fueron acertadas en Argentina cuando ganó Milei en el 2023 pero le fue mal en Ecuador (elecciones 2024) donde dio como ganadora a Luisa González hasta casi el final del proceso. 

Se ha criticado muchas veces a las encuestas por no anticipar los resultados electorales.  Y las encuestadoras, varias veces, han insistido en que la encuesta es la foto del momento.  Lo complicado es que, en la experiencia peruana, las últimas dos semanas suelen tener la intensidad de una tormenta donde todos los días pasa algo y los resultados se mueven a diario. En parte por ello, y porque también hay actores interesados en mostrar números que influyan en el comportamiento electoral, se han comenzado a difundir resultados de sistemas de apuestas (técnicamente, mercados de predicción), donde Polymarket (https://polymarket.com) es el nombre que destaca.

Antes de entrar a los detalles y comentar sobre las limitaciones que un sistema de este tipo ha mostrado en América Latina, hay que subrayar que acá no se registra por quién piensas votar, sino quién crees que va a ganar (o perder).  Elizabeth Noelle-Neumann, investigadora de la opinión pública, acuño el término “clima de opinión” para dar cuenta de este fenómeno que, en determinadas circunstancias y dependiendo del perfil de las personas, puede influir en un sector de la población al momento de ir a las urnas. Estos mercados de predicción se alimentan, y a la vez, impulsan este proceso.  Muestran porcentajes, pero no son encuestas. Que no te confundan.

¿Cómo funcionan?  En general, es una plataforma on line donde se apuesta por un sí o un no con relación a un evento (en este caso, que tal candidato será elegido, o no, presidente). El valor que va tomando la apuesta se suele expresar como una probabilidad (mostrada en porcentaje) de que esto ocurra.  Por ejemplo, al momento de escribir este artículo, el valor de la apuesta de que López Aliaga será presidente es de 44 centavos de dólar y de que no lo será es de 58 centavos de dólar.  Con esta información, el sistema estima que el candidato de Renovación Popular tiene una probabilidad de 43% de salir elegido presidente. Quien ha subido desde fines de enero es López Chau (los López van, por ahora, de protagonistas). En su caso, el valor de la opción de que sí será elegido presidente es de 23.4 centavos de dólar y de que no lo será vale 77.7 centavos de dólar. Como se explicó, estos valores monetarios, se traducen a porcentajes (23% que López Chau será presidente), y así opera.

Polymarket no es la única empresa de este tipo, pero sus buenos resultados en el 2024, en las elecciones norteamericanas (prediciendo el triunfo de Trump sobre Kamala Harris), han llevado a que hoy sea la mayor plataforma de predicciones a nivel global. Fue fundada en 2020 y se estima que la empresa vale hoy 8.000 millones de dólares.  Un estudio realizado el 2024, a nivel global, mostró que el 50% de las apuestas que ahí se realizaron estuvieron en la categoría “política” (no solo elecciones), por algo será.

Hay pocos estudios que, desde la academia, han abordado el tema y la mayoría están centrados en los Estados Unidos.  Sin embargo, sí hay investigación periodística y resultados de cómo le ha ido con la predicciones en diversos países de América Latina.  Lo que se observa es que en mercados con bajo nivel de apuestas el sistema no funciona adecuadamente.  Si no hay un uso extendido (como fue en EE.UU), sus resultados son débiles y manipulables. La buena performance en las elecciones norteamericanas respondió a los altos niveles de participación y volúmen de apuestas. Los resultados en América del Sur han sido mixtos.  Las predicciones fueron acertadas en Argentina cuando ganó Milei en el 2023 pero le fue mal en Ecuador (elecciones 2024) donde dio como ganadora a Luisa González hasta casi el final del proceso.  En Uruguay (elecciones 2024) acertó en la victoria de Orsi, pero sobre estimando el margen de victoria, que fue muy apretado. 

El sistema funciona en base a criptomonedas (aunque también se puede apostar en dólares), lo cual puede ser una barrera de ingreso, así como una fuente de sesgos en el perfil de quienes ingresan y apuestan ya que algún nivel de bancarización tiene que haber. Poco probable que sectores menos bancarizados participen. ¿La opinión de quién representa?

El sistema también ha sido criticado por su nivel de transparencia pues no se sabe de quienes son las cuentas ni de donde provienen las apuestas. En varios países enfrenta polémicas sobre aspectos regulatorios y se critica la posible manipulación:  si pocos apuestan mucho, el valor de la cuota (porcentaje de probabilidad de ser elegido) se distorsiona a favor del elegido. En diversos países la plataforma está bloqueada (Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, etc.).  En Portugal se realizaron elecciones a principios de este año y la autoridad que regula los juegos ordeno el bloqueo al identificar que horas antes del cierre del horario de votación ingresaron millones de euros a favor de un candidato.  Y como es de esperar, hay políticos que usan estos datos para desinformar.  Por ejemplo, en Colombia (para las elecciones del 2026), durante un período en el que no se podía difundir encuestas de intención de voto, hubo un par de candidatos que aprovechando que este sistema no es una encuesta, pero si da porcentajes, comenzaron a difundir resultados que los favorecían…aunque hubiese solo 82 personas apostando.

Estos porcentajes, puestos en redes sociales, pueden crear corrientes de opinión para poner en agenda la idea de que hay ciertos candidatos con aroma de triunfo. No hay investigaciones que confirmen este tipo de efectos, pero la información ya se está usando y suele ser compartida por los seguidores. En la semana previa a la votación puede que se trate de asociar estos datos con éxitos logrados en otros contextos, como el norteamericano, cuando, en la región, ha mostrado debilidad predictiva y facilidad de manipulación. A estar atentos.

Hernán Chaparro

La otra orilla

Doctor en Psicología Social por la Universidad Complutense de Madrid y miembro del comité consultivo del área de estudios de opinión del Instituto de Estudios Peruanos (IEP). Viene investigando sobre comunicación política, cultura política y populismo.