Historiador. Radica en Santiago de Chile, donde enseña en la Universidad Católica de Chile. Es especialista en temas de ciencia y tecnología. Su libro más reciente es Los años de Fujimori (1990-2000), publicado por el IEP.

¿Por qué la violencia en Minnesota?, por José Ragas

No es una práctica nueva, solo que la dimensión pública y la actuación impune de estos oficiales ha llevado a que una parte de la ciudadanía norteamericana se cuestione si aún viven una democracia o no

Poco antes de caer al piso, Alex Pretti fue rociado con lo que parece ser gas pimienta y luego es derribado por varios agentes. Uno de ellos busca un arma en el torso de Pretti y se aleja de la escena mientras los demás forcejean y lo reducen. Otro lo golpea en la cabeza con objeto de metal. De repente, el sonido de disparos. Primero uno, luego otro, todos al cuerpo ahora inerte de Pretti. Los oficiales retroceden por un instante, pero uno de ellos realiza cinco disparos más contra el cadáver de Pretti. Todos gritan ahora pidiendo ayuda médica, pero ya es inútil.

Pretti, 37 años, enfermero, es la segunda víctima que muere a manos de oficiales de inmigración y control fronterizo en Minneapolis, Minnesota, en menos de un mes. La primera fue Renee Nicole Good, también de 37 años y madre de tres niños, quien fue tiroteada al interior de su automóvil luego de un operativo de las fuerzas de inmigración y control fronterizo en dicha ciudad.

Estas fuerzas se hicieron presente en Minneapolis desde diciembre pasado en respuesta a un video de un youtuber de derecha de 23 años de nombre Nick Shirley. Considerado a sí mismo como “periodista independiente de YouTube”, Shirley subió a su canal un video donde decía haber descubierto un fraude de casi ciento diez millones de dólares en guarderías infantiles de Minnesota. Quienes estarían detrás del supuesto fraude serían trabajadores de origen somalí. El video se volvió rápidamente viral, y fue compartido de manera entusiasta por Elon Musk a través de Twitter y por el mismo vicepresidente J. D. Vance, quien alabó a Shirley por su trabajo “periodístico”.

Pero Shirley nunca mostró evidencia. En un alegato menos que elemental, señaló que él solo “había mostrado lo que ocurría” y que correspondía “a cada uno hacer el análisis de la situación”. Lo cierto es que su video sin evidencia sirvió como base para que el Gobierno federal desplegara un número desproporcionado de agentes al estado de Minneapolis. Esta desproporción se explicaría, como han señalado algunos especialistas, en que se trata de un estado con gobernador demócrata, y donde se llevaría a cabo una suerte de experimento para usar a las fuerzas de inmigración y control fronterizo como provocación y así convertirlas eventualmente en fuerzas de ocupación federal.

La senadora Amy Klobuchar ha estimado en tres mil el número de oficiales de fuerzas de inmigración y control fronterizo enviados tan solo a Minneapolis y la ciudad de Saint Paul, ambas en el estado de Minnesota. Visto así, esta fuerza excede por mucho al número total de la policía local y, al ser una agencia federal, sobrepasa la jurisdicción de la misma, creando potenciales conflictos al momento de actuar y detener a ciudadanos de dicho estado. La presencia de los oficiales ha tenido un efecto negativo en la población local, y el personal de salud ha señalado que las mujeres embarazadas han dejado de asistir a los controles prenatales mientras que las salas de atención están vacías por miedo a que los oficiales irrumpan y se lleven detenidos a inmigrantes o incluso ciudadanos.

La población local se ha manifestado en contra de la presencia de esta fuerza, especialmente después de las muertes de los dos ciudadanos. A pesar de la nieve y la alerta de tormenta, varios se movilizaron por las calles para exigir el retiro de ICE y Border Patrol de la ciudad. El gobernador del estado también se ha expresado en contra de la presencia de estas fuerzas, y ha denunciado su uso político por el gobierno federal. Por lo pronto, los pedidos de “Abolish ICE”, que buscan o bien desactivar dicha agencia de inmigración o al menos buscar quitarle el financiamiento que ha permitido su crecimiento exponencial y retrasar su utilización como fuerza paramilitar.

Aun así, y según lo indica la revista Wired, es poco lo que un solo estado puede hacer frente al gobierno federal. El gobernador Tim Walz ha sido muy cauto en no caer en las provocaciones de la Casa Blanca y realizar el delicado equilibrio entre proteger a sus ciudadanos y la autonomía de su estado y no dar lugar a un enfrentamiento entre la Guardia Nacional y los oficiales de ICE y Border Patrol, que daría a Washington la excusa perfecta para establecer una ocupación militar.

Es necesario comprender además cómo la persecución y criminalización de inmigrantes se vincula directamente con los planes del actual gobierno federal para imponer un control de tipo autoritario donde se busca a su vez desincentivar la protesta ciudadana. Minneapolis y lo ocurrido en enero brinda un ejemplo de este proyecto, donde los inmigrantes son considerados poco menos que criminales mientras que los ciudadanos que se interponen en la captura y deportación de aquellos son también sujetos de ataques violentos.

No es una práctica nueva, solo que la dimensión pública y la actuación impune de estos oficiales ha llevado a que una parte de la ciudadanía norteamericana se cuestione si aún viven una democracia o no. Para muchos otros habitantes de otros países lo que viene ocurriendo en Estados Unidos es parte de una experiencia más común, donde los ciudadanos pueden ser ejecutados por fuerzas del orden y quienes se oponen a este tipo de prácticas son acusados de ejercer terrorismo. Y donde todo ello se realiza en nombre de la estabilidad y de proteger a la patria.

José Ragas

Pasado vivo

Historiador. Radica en Santiago de Chile, donde enseña en la Universidad Católica de Chile. Es especialista en temas de ciencia y tecnología. Su libro más reciente es Los años de Fujimori (1990-2000), publicado por el IEP.