Sinesio López. Autor de contenidos y de las últimas noticias del diario La República. Experiencia como redactor en varias temáticas y secciones sobre noticias de hoy en Perú y el mundo.

La trumpeadera decadente y el gran acelerón chino, por Sinesio López Jiménez

El ascenso de China como potencia económica desafía la unipolaridad estadounidense, lo que lleva a un imperio en decadencia a actuar de manera agresiva ante el crecimiento de la multipolaridad.

¿Cuál es la diferencia entre Trump y un asaltante? Materialmente, ninguna. Ambos quieren apropiarse de un bien ajeno. La diferencia reside en que el primero es presidente de los EE. UU. y el segundo es un delincuente cualquiera.

Todo comenzó en agosto de 2025 con un gran despliegue naval y aéreo en el Caribe bajo el pretexto de combatir el narcotráfico. El gobierno norteamericano acusa a Maduro de ser el jefe de la organización criminal El Cártel de los Soles y de atentar contra la seguridad de los Estados Unidos. Lanzó un cañonazo de 50 millones de dólares para que alguien de su entorno lo traicione y ordenó el ingreso de la CIA a Venezuela a mediados del año pasado. Desde el 2 de setiembre, 34 botes que presuntamente transportaban narcóticos fueron destruidos en 28 ataques efectuados en aguas internacionales. Por lo menos 110 personas han sido asesinadas en ejecuciones extrajudiciales.

La violación de la soberanía y el secuestro de Maduro

Para justificar las acusaciones contra Maduro y los desplazamientos de sus fuerzas militares, Trump ha apelado a la Doctrina Monroe, establecida por Estados Unidos en 1823 para frenar la intervención de las potencias europeas en el continente americano. USA resumió esta política exterior en la consigna “América para los americanos”, que se convirtió en el fundamento para la hegemonía estadounidense en el continente y para las intervenciones futuras bajo el pretexto de proteger la estabilidad regional frente a amenazas externas o internas.

La invasión militar del territorio venezolano para secuestrar a Maduro y a su esposa, conducirlos a USA para ser juzgados, tenía como objetivo central apoderarse de las reservas petroleras más grandes del mundo y de los minerales raros. Resulta inexplicable y sospechoso que solo su cuerpo de seguridad (unas cien personas) combatiera y fuera abatido, y que el conjunto de las FF. AA. no respondiera a los ataques. Según Trump, Venezuela ha robado el petróleo que pertenece a USA y a sus grandes empresas petroleras, y anuncia que un equipo del gobierno norteamericano se hará cargo de Venezuela y de la industria petrolera, y que el secretario de Estado ya había dialogado con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez. Trump negocia con los socios corruptos del madurismo, la alta oficialidad militar, y con los hermanos Rodríguez, que controlan el poder Ejecutivo y el Congreso. El chavismo crítico y la izquierda son opositores al madurismo y a las negociaciones entreguistas (La Otra Mirada, 8/01/25). Mi hipótesis es que Maduro, en sus frecuentes viajes a Pekín, estaba negociando un acuerdo estratégico con China, Rusia, Irán y la India sobre la explotación petrolera de Venezuela y era un obstáculo central para las pretensiones económicas norteamericanas. Eso explica su secuestro y la permanencia en el poder de sus socios militares y políticos. Trump amenaza y avisa, con su discurso de poder y con sus acciones militares, a todos los países latinoamericanos que pueden ser invadidos en cualquier momento según las necesidades del imperio norteamericano, sin someterse a su propio derecho ni al derecho internacional.

La unipolaridad decadente y el acelerón chino

Todas estas movidas en el continente americano se explican por un juego político y militar mayor que se viene desarrollando en el mundo del siglo XXI. Trump quiere mantener a sangre y fuego la unipolaridad que se impuso al final de la Guerra Fría, luego de la caída del Muro de Berlín. Pero USA es hoy un imperio decadente frente a la emergencia vigorosa de China y de la multipolaridad con Rusia e Irán. China tiene una economía capitalista mixta que, bajo la planificación estatal, combina el capitalismo de Estado con la economía de mercado. Desde 1980 tuvo un crecimiento promedio anual del 10 % durante 38 años y, entre 2013 y 2016, su crecimiento promedio anual fue del 7,2 %, sobrepasando al Norte Global: 2,1 % de Estados Unidos, 1,2 % para la zona euro, y 1,1 % de Japón. El PIB, medido por la paridad del poder adquisitivo, es 20 % mayor que el de EE. UU., y como sistema bancario mundial superó a la eurozona. Sus exportaciones mundiales pasaron del 3,16 % en el año 2000 (a precios actuales) al 10,6 % en 2018, según el Banco Mundial, convirtiéndolo en el primer exportador del mundo. El mercado interno es el motor del crecimiento chino; algunos datos lo ilustran: los salarios industriales promedio se triplicaron en la última década. En la competencia global disputa los primeros lugares en las ramas de mayor complejidad económica: la transnacionalización de sus empresas, la internacionalización del yuan y el establecimiento del petro-yuan se abren paso en la economía mundial. China ocupa ya el primer lugar en la revolución científica y tecnológica (CLACSO, 2022).

El comercio entre China y América Latina ascendió a 260 mil millones de dólares en 2017, con un aumento de 18,8 % interanual, convirtiéndose en el principal socio comercial de Suramérica. Mientras tanto, la participación de las importaciones latinoamericanas desde Estados Unidos, que en el año 2000 representaban el 50 % del total, cayó a 33 % en 2016; en ese mismo periodo, las importaciones latinoamericanas provenientes de China aumentaron del 3 % al 18 %. En segundo lugar, en materia de inversiones, América Latina se convirtió en el segundo receptor de Inversión Extranjera Directa (IED) desde el gigante asiático, con un 14 %, luego de Asia. Desde el año 2003 ha invertido más de US$ 110 000 millones (hasta 2017), y más de la mitad fue en los últimos cinco años. Los bancos públicos de China prestaron más recursos a países latinoamericanos y caribeños que el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en la presente década (CLACSO, 2022).

Según John Mearsheimer, los imperios decadentes se vuelven “agresores irracionales que inician guerras que perderán, pero no tienen el sentido común de salir de ellas apenas resulta evidente que están destinados a perderlas” (Lógica di potenza, 2018). China, en cambio, avanza aceleradamente con el poder blando: la revolución científico-tecnológica, los intercambios comerciales, las inversiones, la infraestructura, los créditos, etc.

Cuando un imperio decadente se siente dueño del mundo y defensor único de la cultura occidental, mira al mundo no como un pluriverso en el que pueden existir diversas culturas, sino como un universo en el que domina la cultura que supuestamente defiende. Cuando estos imperios decadentes identifican sus intereses particulares con los intereses de todos (Carl Schmitt dixit), son más propensos al fundamentalismo, esto es, a mezclar la política con la ética y la religión y a desplegar una guerra sin reglas. Algunos de ellos terminan en el nazismo y en el fascismo. Quizás esta sea una de las razones por las que Trump apoya y busca el apoyo de las fuerzas de la ultraderecha fascista en el mundo.

Sinesio López

El zorro de abajo

Sinesio López. Autor de contenidos y de las últimas noticias del diario La República. Experiencia como redactor en varias temáticas y secciones sobre noticias de hoy en Perú y el mundo.