
Con la llegada al poder de Macri en Argentina (2015), Temer en Brasil (2016) y Kuczynski en Perú (2016), parecía que América Latina comenzaba a dar fin a la ola rosada, con un inminente giro a la derecha en la región. No obstante, los cambios políticos que se estaban presenciando en importantes países no llegaron a consolidarse. Por el contrario, la victoria de López Obrador en México (2018), el regreso del kirchnerismo en Argentina con Alberto Fernández (2019) y, unos años después, de Lula en Brasil (2023) nuevamente posicionó a la izquierda en América Latina.
Incluso la Alianza del Pacífico, bloque conformado en sus inicios por países que priorizaban la apertura de mercados y la integración con el mercado asiático, con el triunfo de Castillo en Perú (2021), Boric en Chile y Petro en Colombia (2022), ahora estaba compuesta por países liderados por gobiernos de izquierda.
En la actualidad podría estar sucediendo algo similar. Para muchos, los resultados electorales de este año en Bolivia, Chile, Ecuador y Honduras, sumados a los gobiernos de Milei en Argentina (2023) y Mulino en Panamá (2024), son reflejo de un nuevo cambio político en América Latina.
No cabe duda de que se están dando transformaciones políticas de gran relevancia, pero aún es prematuro hablar de un giro hacia la derecha. En primer lugar, Brasil y México, las dos principales economías de la región (alrededor del 60 % del PBI de América Latina), siguen dominadas por gobiernos progresistas.
En segundo lugar, en los países latinoamericanos es bastante frecuente que se elijan gobiernos ideológicamente opuestos al anterior. Es así que, salvo Ecuador, el resto de gobiernos electos este año representaban propuestas políticas distintas. Parece ser un cambio natural. No obstante, en 2026 vamos a tener elecciones en Brasil, Colombia, Perú y Costa Rica. Tratándose de los dos primeros, ¿continuará la tendencia fortaleciendo el cambio político o, por el contrario, la izquierda va a lograr sostenerse en el poder? Y, en los casos de Perú y Costa Rica, la pregunta es si la derecha va a permanecer en el poder. En el país centroamericano existen altas posibilidades.
Finalmente, a diferencia de hace una década, más que un giro a la derecha parece ser un giro hacia la ultraderecha. En su mayoría, gobiernos muy conservadores apoyados por Donald Trump. Si bien la coyuntura los favorece, ¿qué tan estable en el tiempo puede ser un cambio político tan radical en América Latina?

Las empresas transnacionales lideran la dinámica económica global, desplazando a los Estados en poder e influencia. Este cambio plantea interrogantes sobre su independencia.

"Su prioridad no estaba en defender la democracia o los derechos humanos en el país caribeño, sino en evitar que China acceda a un importante recurso energético"

"Una elección siempre genera diferencias que expresan cierta fractura, pero lo que estamos viendo en los últimos tiempos es cómo los extremos comienzan a ganar el espacio político que el centro comienza a dejar"

"Mientras la izquierda siga en el poder en México y Brasil, no se puede hablar de un giro a la derecha, más aún cuando es muy probable que en pocos años el péndulo latinoamericano traiga de regreso a gobiernos de izquierda en la región"

"Considerando el regreso de la Doctrina Monroe con el “Corolario Trump”, es claro que el “Escudo de las Américas” también puede ser utilizado como una coalición contra la influencia china en América Latina"