
¿Qué hacer con Venezuela? Siempre he creído en la necesidad de priorizar salidas pacíficas para hacer frente a los problemas que puedan surgir en los países de la región. Pero después de varios intentos por promover el diálogo entre el oficialismo y la oposición, el gobierno de Maduro ha demostrado que no tiene interés en respetar lo acordado. Mas bien, por el contrario, ha perseguido a la oposición venezolana y ha llevado a cabo elecciones poco confiables.
El otro camino es recurrir a la violencia. ¿Es una solución promover algún tipo de intervención militar extranjera? En su primer gobierno, Donald Trump amenazó con el uso de la fuerza. Si bien en la actualidad no habla en los mismos términos -hace énfasis en la lucha contra el narcotráfico y en la vinculación del gobierno venezolano con organizaciones criminales-, moviliza a su Armada con dirección a Venezuela.
Además de tratarse de una respuesta al margen del derecho internacional, una intervención militar implicaría regresar a la Guerra Fría: Estados Unidos decidiendo en función de sus intereses de seguridad, que países latinoamericanos intervenir. Hace unos meses amenazó a Panamá con retomar el control del Canal, en tanto constituye un paso de importancia geoestratégica para la potencia mundial en un contexto de competencia hegemónica con China.
No parece real que Estados Unidos busque iniciar un conflicto en Venezuela que pueda extenderse en el tiempo. El neoaislacionismo de Trump no lo permitiría. Por otro lado, es evidente que Venezuela no es Panamá en 1989. Una intervención militar en el país caribeño necesitaría una presencia militar importante con consecuencias trágicas. Pero esto no quita que pueda realizar un ataque quirúrgico, tal y como llevó a cabo recientemente en Irán.
El problema es que Trump resulta tan impredecible que cuesta plantear escenarios de política exterior. Podría tratarse solo de un mecanismo de presión que busque movilizar a la oposición interna. No es casualidad que María Corina Machada ha hecho un llamado a la desobediencia civil en Venezuela. En todo caso, la trampa de Venezuela implica un callejón sin salida. Debilitada la defensa de la democracia en la región, con países como EE.UU. que no tienen problemas en regresar a los tiempos de la Doctrina Monroe, y fuerzas internas venezolanas muy debilitadas, no parecen existir muchas opciones.

Las empresas transnacionales lideran la dinámica económica global, desplazando a los Estados en poder e influencia. Este cambio plantea interrogantes sobre su independencia.

"Su prioridad no estaba en defender la democracia o los derechos humanos en el país caribeño, sino en evitar que China acceda a un importante recurso energético"

"Una elección siempre genera diferencias que expresan cierta fractura, pero lo que estamos viendo en los últimos tiempos es cómo los extremos comienzan a ganar el espacio político que el centro comienza a dejar"

"Mientras la izquierda siga en el poder en México y Brasil, no se puede hablar de un giro a la derecha, más aún cuando es muy probable que en pocos años el péndulo latinoamericano traiga de regreso a gobiernos de izquierda en la región"

"Considerando el regreso de la Doctrina Monroe con el “Corolario Trump”, es claro que el “Escudo de las Américas” también puede ser utilizado como una coalición contra la influencia china en América Latina"