Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero...
Los transportistas no han logrado detener, ni tampoco que las autoridades detengan, los asesinatos de choferes de vehículos de cuatro y tres ruedas, que empezaron a crecer con la llegada de Pedro Castillo y Dina Boluarte, y no se han detenido. El gremio ha llegado a medidas como el paro de transportes, pero no les ha funcionado. La masacre sigue, casi a diario.
Los choferes son particularmente vulnerables por diversos factores: por definición circulan constantemente en las calles y expuestos a ataques, la mayoría de ellos carga dinero en efectivo, la presencia de pasajeros les dificulta pensar siquiera en una respuesta armada, y algo parecido sucede con los policías. No siempre las empresas contratadoras son solidarias con ellos.
A todo lo anterior se suma la división del gremio transportista en legales e ilegales, o carga o pasajeros, lo cual dificulta y, en última instancia, debilita sus movilizaciones de defensa. Luego están los accidentes de tránsito, donde muere un buen número de choferes y pasajeros, y donde los responsables siguen circulando.
Las autoridades (como Interior, PNP, alcaldes, prefectos) prácticamente no se dan por aludidas, como si no fuera con ellas. En el caso de algunos paros recientes, el gobierno ha dado la impresión de ponerse del lado de los asesinos. Uno se pregunta con qué cara Dina Boluarte afirma que su gobierno está luchando por la seguridad ciudadana.
De la lista de víctimas que La República difunde casi a diario, quienes conducían un vehículo ocupan un lugar destacado. Prueba de la vulnerabilidad de un gremio, por así llamarlo, en el que se ceba la extorsión. Al grado que, junto al proverbial datero —pizarrita en mano—, podemos imaginar al cobrador de cupos paradero tras paradero, o vuelta tras vuelta.
El gobierno actúa como si los problemas de la criminalidad ya se hubieran aliviado. El ministro del ramo tiene la osadía de mostrar cifras que no convencen a nadie. Es demasiado importante para asistir siquiera a uno de los velorios de todos esos choferes. Boluarte se refiere al tema como algo del pasado o del futuro, pero nunca del presente.
En las elecciones abúlicas hacia las que marchamos es notoria la ausencia de indignación por el tema de los asesinatos en el transporte público terrestre. Es evidente que muy pocos políticos lo utilizan. Cada ministro o congresista tiene su “cofre”, hasta donde no va a llegar el balazo del sicario.

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco X. Cero Facebook. Cero Instagram, cero TikTok. Poemario más reciente: Chifa de Lambayeque (Lima, Personaje Secundario, 2024). Próximo poemario será la quinta edición de Sobrevivir. Acaba de reeditar el poemario Los asesinos de la Última Hora (Lima, Cepo para Nutria, 2025).