Columnista invitado. Autor de contenidos y de las últimas noticias del diario La República. Experiencia como redactor en varias temáticas y secciones sobre noticias de hoy en Perú y el mundo.
Por Eran Yuvan, Embajador de Israel en Perú
En todo Gaza, la ayuda humanitaria es desesperadamente necesaria. No obstante, durante mucho tiempo, la ayuda internacional ha sido explotada cínicamente por Hamás, una práctica despreciable habilitada a partir de la activa colaboración de las Naciones Unidas.
La situación humanitaria no es un resultado natural del conflicto. Por el contrario, ha sido fabricada por Hamás a fin de mantener su despiadado gobierno en Gaza, con la complicidad de la ONU.
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La ayuda humanitaria, destinada a salvar vidas, se ha convertido en un pilar del control opresivo de Hamás en la Franja de Gaza. En lugar de ser distribuida libremente a las familias con necesidades, vastas cantidades de ayuda internacional, principalmente financiadas por países occidentales, son requisadas de forma rutinaria por referentes de Hamás.
Informes desde Gaza y múltiples investigaciones han demostrado cómo Hamás se apodera de los camiones con ayuda humanitaria de la ONU, y luego acumula el contenido para uso propio u organiza su reventa a precios muy exagerados para los civiles de Gaza, que no pueden acceder a ellos de otra manera.
Los beneficios de esta especulación financian directamente la maquinaria terrorista de Hamás, financiando los sueldos de sus hombres armados y financiando los arsenales utilizados contra Israel y con suma frecuencia, contra los compatriotas palestinos de Hamás.
La ONU, lejos de impedir este mal uso perjudicial de sus programas de ayuda, ha estado haciéndose de la vista gorda, asociándose activamente con las prácticas de Hamás, y por consiguiente, convirtiéndose en cómplice del fortalecimiento del gobierno de la organización terrorista en Gaza y su esfuerzo bélico contra Israel.
Esta economía ilícita es impuesta con una brutalidad impiadosa. Hay testimonios creíbles e imágenes ampliamente difundidas de referentes de Hamás golpeando e incluso disparando a gazatíes que intentan reclamar alimentos o suministros médicos por fuera de los canales del grupo terrorista. Lamentablemente, Hamás camufla estos actos de represión acusando a las víctimas de “robarle” a Hamás, cuando es el mismo Hamás el que está saqueando a los civiles más necesitados.
Un faro de esperanza asomó con el establecimiento de la red de ayuda alternativa manejada por la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF, por sus siglas en inglés) y facilitada por Israel. Con la misión de eludir las estructuras depredadoras de Hamás, la Fundación Humanitaria de Gaza ha logrado entregar más de 90 millones de comidas directamente a los civiles de Gaza, apenas en dos meses.
Tristemente, a medida que más y más habitantes de Gaza buscaban ayuda de la Fundación Humanitaria de Gaza, los hombres armados de Hamás respondían regularmente con violencia, abriendo fuego contra la multitud y luego culpando escandalosamente a Israel por las víctimas resultantes. Más recientemente, el 23 de julio, Hamás lanzó un ataque con cohetes contra un centro de distribución de ayuda en el sur de Gaza.
Además, tanto Hamás como la ONU tienen miedo de perder su monopolio compartido y corrupto, en la entrega de la ayuda.
A pesar de ser plenamente conscientes de las manipulaciones de Hamás, las Naciones Unidas continúan haciendo su juego. En lugar de posibilitar la distribución directa de la ayuda, la adhesión de la ONU a las redes de entrega existentes controladas por Hamás, sólo prolonga el control de Hamás sobre la ayuda, generando una escasez artificial. Cuando grupos como la Fundación Humanitaria de Gaza ofrecen asistencia para la distribución de ayuda, sus propuestas son ignoradas.
La ONU rehúsa movilizar los cientos de camiones de ayuda que ya se encuentran en Gaza y que han sido autorizados por Israel, pero permanecen inactivos cerca de la frontera, listos para entregar las reservas de suministros disponibles. Los alimentos se descomponen y los medicamentos caducan, a medida que las disputas burocráticas y los supuestos “impedimentos” son citados como excusas.
Mientras tanto, las acusaciones públicas de la ONU contra Israel por esta escasez, suena como algo vacío, especialmente, porque su propio personal permanece enredado con Hamás.
El apoyo de la ONU a esta narrativa mentirosa creada por Hamás acerca de la situación humanitaria en Gaza, solo sirve para alentar a esos fanáticos a continuar rechazando las ofertas de alto el fuego. Esto, mientras Hamás está torturando a los secuestrados israelíes en sus túneles y utilizando a los civiles de Gaza como carne de cañón.
Las acciones de Hamás desde que comenzara la guerra el 7 de octubre de 2023, no pueden dejar duda alguna: el bienestar de los civiles de Gaza está totalmente subordinado a sus dos objetivos principales: permanecer en el poder y causarle daño a Israel. Esa organización terrorista, en realidad, desea el sufrimiento de los civiles de Gaza con el fin de lograr la simpatía mundial y aumentar la presión internacional sobre Israel.
La ONU debe dejar de desempeñarse como el facilitador de Hamás. La explotación de la ayuda por parte de Hamás no es solo un problema de Israel ni de Gaza. Se trata de una mancha moral para las Naciones Unidas y una acusación condenatoria de sus políticas fallidas.

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