Regresión lenta pero segura, por Augusto Álvarez Rodrich
Una debacle que no lleva ni a dictadura, sino solo a la nada.

Exabruptos que ya son rutina, como el de ese energúmeno con curul de Juan Lizarzaburu —expresión emblemática de un congreso corrupto y mediocre—, son el condimento de la degradación institucional que atraviesa el Perú desde hace unos siete años, lapso en el que ocurre un retroceso incesante, sin un gran hito demoledor, sino una regresión lenta pero sostenida.
El epicentro de la debacle regresiva es el congreso, donde han emprendido un fin de fiesta de esta legislatura que expresa bien la naturaleza de este congreso que, ya sin reputación por cuidar, ha optado por robar con descaro.
Así es su combo de este fin de año, con el protagonismo no solo de ese fujicerronismo al que le quieren atribuir el monopolio de la regresión, pues este desmadre con orgía donde participan todos no tiene ideología, siendo la melcocha de ‘ideas’ de cada agrupación solo biombo para camuflar un asalto que tiene de todo como en botica.
Partidos que legislan para exonerarse de pagar multas; retroceso en la reforma electoral-política que nunca ocurrió cancelando las PASO; eliminación de los partidos regionales; medidas contra la lucha anticorrupción como debilitar la colaboración eficaz que les conviene a los ladrones con curul de ese congreso que es el Sodoma y Gomorra del delito, con Waldemar Cerrón como ‘campana’ de ese condenado por ratero y prófugo que es Vladimir, el cabecilla de esa organización criminal que lleva el alias de Perú Libre; retroceso en la reforma universitaria en la que ya capturaron Sunedu; elección de un nuevo miembro del TC con prontuario de agresiones a mujeres; lanzarse contra la JNJ para poder nombrar a los fiscales y jueces que evaluarán a los inquilinos de ese antro hediondo con hemiciclo.
Por su parte, en el poder judicial se compran jueces por kilo hasta para liberar a delincuentes, mientras la inseguridad asfixia a todos; en el ministerio público los fiscales se acusan entre ellos, siendo casi todos de la misma calaña; y el gobierno anda en modo rayos X (no se mueva, no respire) para beneficiarse del desmadre para su aspiración de solo durar. Y la ciudadanía ya hasta perdió la gana de protestar.
Este retroceso del país no conduce ni a una dictadura, sino solo a la nada.







