La República Peruana del Sur, por Irma del Águila
“No es ‘un pueblo’ sino ‘pueblos’ y con grupos de poder local, clases sociales enfrentadas”.

La idea de crear una República Peruana del Sur se asienta en un mapa abigarrado y complejo. Y no es nueva. A principios del s. XX, la rebelión de Rumi Maqui proclamaba la reinstauración del Tawantinsuyo. Pero no solo eso, el gamonal puneño Lizares Quiñones propuso ante el Congreso la creación de un estado federado de inspiración incaica.
Las proclamas de estos días que tienen raíces identitarias quechuas y aimaras y también regionalistas, se alimentan de la justa indignación por el ninguneo del sur desde las tesis “fraudistas” y, luego, con la vacancia de Castillo por el Congreso (fracasado el intento golpista del 7/12), percibida como la destitución de uno de los suyos (maestro rural, campesino), y la represión que siguió a las protestas que se salda tristemente, a la fecha, con 28 muertos, según la Defensoría. El trasfondo del sentimiento de agravio es la experiencia cotidiana de exclusión social y de discriminación dentro de un orden político capturado por élites limeñas y regionales y un Estado muy desprestigiados.
Ahora bien, el sentimiento que se decanta por la secesión no es compartido por todos. Los pueblos amazónicos en Madre de Dios, Cusco, Junín sostienen conflictos permanentes con colonos andinos. Resienten una apropiación étnica del poder de los centros de poder andino, Cusco vs. Camisea, Huancayo vs. Satipo, etc. ¿Sorprende que el Aidesep (Asociación de los pueblos originarios de la selva) no reclame el retorno de Castillo? “El sur” no es un singular como se pueda pensar. No es “un pueblo” sino “pueblos” y con grupos de poder local, clases sociales enfrentadas, propio de sociedades contemporáneas: élites andinas y selváticas, empresarios y jornaleros, pueblos quechuas, matchiguengas, shipibos etc.
De otro lado, el intento de crear una macrorregión sur por el plebiscito en 2005 fracasó, solo Arequipa votó a favor. Los conflictos por el control de recursos (donde destacan las cuencas de agua) todavía dividen a pobladores de regiones vecinas.
Pero también irrumpen poderes que operan de facto. Una de las figuras que promueve en Arequipa la idea de secesión es Felipe Domínguez, acusado de liderar invasiones y tráfico de terrenos, entre otros, en el parque industrial Río Seco. Además de su vieja filiación fujimorista.
El sentimiento de descontento y de hondo agravio de hoy necesita un apuntalamiento político, donde se aborde el fondo del asunto: discutir el Estado que queremos y, en particular, el Estado descentralista que queremos, con macrorregiones fuertes que sean polos de desarrollo.
La coyuntura actual exige partidos políticos que planteen un horizonte político –poner sobre la mesa el modelo de Estado–, y que propicien unificar voluntades, en lugar de fragmentarlas. Esto no se desentiende sino que se complementa con el reclamo de cambio constitucional.
Pd. Que las protestas que se retomen el 04/01 no encuentren un Estado que responda con brutal represión. Antes bien, uno que privilegie el diálogo y la vida.




