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Educación pública de calidad

Fe y Alegría sigue apostando por una educación pública con permanente mejora de la calidad, como lo dice uno de sus lemas: “hacer el bien y hacerlo bien”.

Ernesto Cavassa, S.J. (*)

¿Puede existir una educación pública de calidad? En el imaginario colectivo “lo público” está asociado, lamentablemente, al desorden (del tránsito), el descuido (de los espacios comunes), a la ineficiencia (de los organismos estatales) y a lo malo (de los servicios, incluido el educativo). El lenguaje cotidiano suele disociar lo público de la calidad.

Sin embargo, Fe y Alegría es una muestra de que educación pública y calidad son intrínsecamente inseparables. Es lo que celebramos en los 55 años de vida institucional que se cumplen en julio, mes del docente. En 1966 comenzaron a funcionar, en los llamados “pueblos jóvenes” de Lima, las cinco primeras instituciones educativas de Fe y Alegría, luego de una visita del P. José María Vélaz, jesuita fundador del Movimiento, al Perú. Un convenio selló esta alianza entre el Estado peruano y Fe y Alegría.

La primera expansión se dio en los alrededores de Lima. Fe y Alegría se instaló allí donde no llegaba el asfalto. A partir del terremoto de 1970, se expande a las diversas regiones del país, siendo aún un proyecto urbano. En 1994 comenzó el crecimiento en el ámbito rural a través de redes de escuelas mayormente unidocentes y, a partir de inicios de este siglo, se abren los institutos de formación técnica y tecnológica. Fe y Alegría es ampliamente reconocida en el país. La RS N° 186-2001-ED expresa que sus acciones son de “prioritario interés para el Sector Educación” y promueve “el apoyo presupuestal y técnico-pedagógico a los centros educativos administrados por la Asociación Fe y Alegría del Perú”.

Hoy, Fe y Alegría sirve a más de 94,000 estudiantes en las diferentes modalidades educativas ya indicadas, a las que se suman la educación básica alternativa y especial y los CETPRO. Cuenta además con un centro de certificación de competencias que reconoce las destrezas para el trabajo en varias áreas de conocimiento. En pandemia, los docentes y directivos de nuestro Movimiento se las han ingeniado para seguir ofreciendo sus servicios en las condiciones más adversas. Sus estudiantes reconocen su dedicación por velar no solo por sus aprendizajes, sino por su salud emocional en tiempos tan difíciles para miles de familias peruanas. Todo nuestro reconocimiento para ellos y ellas.

¿Qué hace posible este logro? La capacidad de concertar voluntades. Fe y Alegría se alía con el Estado para gestionar instituciones educativas públicas de forma gratuita con el fin de brindar una educación de calidad, equitativa e inclusiva. Las 48 congregaciones religiosas colaboradoras se encargan de la gestión administrativa y pedagógica de la mayoría de estas instituciones. La comunidad local es pieza fundamental porque, al solicitar una institución educativa, se comprometen a apoyarla con su trabajo y activa participación. La empresa y el conjunto de la sociedad aportan solidariamente a través del voluntariado y de donaciones en diferentes campañas (la más conocida es la rifa anual). Fe y Alegría es una muestra de que una propuesta de calidad surge de la suma de muchos actores convencidos de que la educación es el instrumento fundamental para el crecimiento integral de las personas y de la sociedad.

Al cumplir 55 años, Fe y Alegría apunta a “nuevas fronteras”: profundizar su presencia en el mundo rural –el ámbito más agudo de la brecha– apoyando su derecho a la educación y a servicios básicos indispensables (agua, luz, conectividad); consolidar su despliegue nacional mediante un acompañamiento pedagógico con enfoque territorial que responda a la diversidad que nos constituye; ingresar al mundo de la educación digital preparándonos para una nueva era educativa;  y colaborar en el logro de la “ciudadanía plena” (PEN 2036). En este aniversario, Fe y Alegría sigue apostando por una educación pública con permanente mejora de la calidad, como lo dice uno de sus lemas: “hacer el bien y hacerlo bien”.

(*) Director general de Fe y Alegría del Perú