Mank, el favorito
Netflix lidera los Oscar con un drama en blanco y negro sobre Herman Mankiewicz, uno de los guionistas de Ciudadano Kane, considerada la mejor película de todos los tiempos. Gary Oldman protagoniza el filme y, con él, sella otro cénit de su carrera.

Se ha hablado mucho. De su humor ácido y cínico, de su genialidad desbordada, de esa permanente mirada de indolencia, de su alcoholismo progresivo, de su mítico protagonismo en Hollywood –le decían el alma de la fiesta–, y también de ese arrebato que lo llevaba a insultar y maldecir a la industria sin aspavientos. La crítica ha apuntado que él, Herman J. Mankiewicz, fue artífice del mejor guion de todos los tiempos con Ciudadano Kane. Esa película hizo historia hace ocho décadas, y hoy vuelve a tener protagonismo con una producción de Netflix, favorita en la academia con una decena de nominaciones. Mank, un drama en blanco y negro ambientado en la edad dorada de Hollywood, es el título de la película de David Fincher.
Ha sido protagonizada por Gary Oldman, otro fenómeno, y su guion fue escrito por Jack, padre del director, fallecido en 2003 a los 72 años. Es una mirada de los Fincher sobre el rodaje de Ciudadano Kane. Un asomo a la vida de Mankiewicz, el guionista estadounidense nacido en el seno de una familia judía que emigró de Alemania, el experiodista y crítico de teatro que fue cancelado en Broadway y, harto de Nueva York, voló a Hollywood para probar suerte en el cine. Mank compite, entre otras categorías, a mejor película, director, fotografía, actor (Gary Oldman) y actriz de reparto (Amanda Seyfried).
Fueron 60 día de un desafiante rodaje para Oldman: hubo que recuperar el estilo de actuación del Hollywood de Oro, pero sobre todo lograr el retrato de una celebridad y una época de la cual casi no quedan registros. Su transformación en Mankiewicz ha consolidado su virtud –Oldman ha sido capaz de imitar distintos acentos a la perfección; ha recibido, entre otros, tres BAFTAs un premio Saturno, un Globo de Oro y un Oscar a mejor actor–, y este trabajo podría adjudicarle otra estatuilla dorada tres años después de habérsela llevado por El instante más oscuro.
Mank está construida en saltos temporales, informaciones en paralelo y armoniosas transiciones entre secuencias como Ciudadano Kane, una pieza completa, perfecta, creada en absoluta e irrepetible libertad. “No es ningún secreto que yo soy un alcohólico recuperado, por más que ya esté por cumplir 24 años de sobriedad absoluta –ha dicho Gary Oldman sobre el proyecto–. Pero recuerdo cómo era lo de vivir borracho. Por lo tanto, no me resultó difícil utilizar mis memorias, o al menos las que aún tienen mis sentidos, en la interpretación de este personaje. De todos modos, el comportamiento del alcohólico era algo que ya estaba en el guion. No necesitaba estar bebiendo de verdad todo el tiempo para convertirme en este personaje ni ser alcohólico para interpretar a un borracho”.
Fuego y gasolina
Pero, ¿qué es lo que los Fincher encontraban tan fascinante sobre míster Mankiewicz? “Es un tipo que se autoinmola –dijo su realizador–, es la película de alguien que se rocía con gasolina y se prende fuego él mismo, de alguien cuyas acciones y palabras le hacen más daño que bien: lo que quiere va en su contra, pero que no puede hacer nada para remediarlo y eso determina la forma en que ve y se enfrenta al mundo”.
Herman J. Mankiewicz falleció 11 años después de escribir su oscarizado guion, un momento en el que ya había quedado clara, como lo hace en la película de Fincher, su capacidad de autodestrucción. El cineasta admira además su absoluta entrega profesional: “No creo que le obsesionase conseguir el dinero, sino estar a la altura del encargo: quería entregar el mejor trabajo del que era capaz en el tiempo asignado. Era un profesional, alguien que, por una tarifa, hacía todo lo estaba en su mano y, cuando se terminaba el plazo o los honorarios, pasaba página y saltaba a un nuevo proyecto”. Mank, entonces, puede leerse como una carta de amor al oficio de guionista, o simplemente como la creación (por escrito) de la mejor película de la historia del cine. Mank es un trago amargo, pero irrechazable.




























