Amenazas desde la red

La República
10 Nov 2018 | 16:00 h

El acoso callejero se ha filtrado en las redes sociales. Estas mujeres están siendo atacadas con insultos y amenazas de muerte por desconocidos en internet. La policía ha empezado a rastrearlos. El Código Penal ya castiga este tipo de hostigamiento. Este año se reportaron 739 casos.

"Sigue así y te va caer plomo". "Ya tenemos todos tus datos". "Te vamos a dejar más fría que los pingüinos".

Mónica Delgado (41) muestra una tras otra las capturas de pantalla de los mensajes de amenaza que recibió en el inbox de su cuenta de Facebook hace unos días. Sin entender por qué, de pronto se había convertido en el blanco de ataques de desconocidos. Desde diferentes cuentas fake -las que se abren en las redes sociales con datos falsos- le advertían no salir de noche y cuidar a su hijo. ¿Qué había despertado tanto odio?, se preguntó.

Mónica es crítica de cine y una de sus últimas columnas publicadas en un portal de internet giró en torno al estreno de Yuli, una película del director Christian Carrasco a la que calificó de mala.

Usuaria frecuente de las redes sociales, Mónica estaba habituada a los comentarios de los fastidiosos trolls pero estos mensajes intimidatorios eran demasiado.

La comunicadora no sabe si el detonante de tanta saña fue la publicación sobre la película de Carrasco u otra que escribió sobre los varones que se burlan del movimiento feminista, pero asegura que las amenazas llegaron en cascada: recibió quince mensajes de muerte en dos horas.

Uno de ellos añadía una foto suya con el dibujo de una pistola en su cabeza. Otro hablaba de otra de sus víctimas: "No sé si estás enterada de Enma Huamán pero llegamos hasta su casita… empezó así como tú, provocándonos. Somos un grupo grande que nos podemos tomar unos minutos para averiguar tu dirección".

Al lado de Mónica está la periodista Enma Huamán (29) quien también está siendo hostigada en las redes. Hace unos días, la activista feminista hizo un comentario sarcástico sobre el actor Guillermo Castañeda (quien fue denunciado por abuso sexual) tras haber anunciado que dictaría clases de teatro. "¿El profesor dictará curso del no es no?", escribió Enma, e inmediatamente comenzó la avalancha de insultos, casi todos provenían, otra vez, de cuentas fake como si se tratara de una consigna grupal.

El hilo de las ofensas llegó al límite cuando alguien subió un montaje de una foto de Enma donde la ofrecían como prostituta y añadían un número telefónico. Esa noche, a Enma le llegó un mensaje anónimo diciéndole que era tendencia en las redes, que habían subido su foto a foros sexuales.

Al día siguiente, el acoso virtual se trasladó a la vida real: recibió en su casa envíos de comida rápida que no pidió, incluso, le enviaron comida para perros. Tenían su dirección, alguien había obtenido su ficha Reniec, sus datos circulaban entre desconocidos.

Rastreando al acosador

Por decir lo que piensan, Mónica y Enma están siendo apedreadas virtualmente en las redes. La violencia de género se ha filtrado hasta allí y puede traer consecuencias.

Lo que no saben estos haters anónimos (odiadores del ciberespacio) es que han pasado una línea muy delgada pues están cometiendo un delito.

El acoso, hostigamiento y chantaje sexual ha sido incorporado en el Código Penal a través del decreto legislativo 1410 en setiembre pasado. Aquel que acosa usando las tecnologías de la información también está penado con hasta cuatro años de cárcel.

Por otro lado, revelar las identidades y el paradero de quienes se ocultan tras perfiles falsos no es imposible. Internet tiene memoria y todos los movimientos que se hacen en el ciberespacio dejan una huella, aseguran los agentes de la División de Investigación de Alta Tecnología de la Policía (Divindat).

"Este año se han detenido a tres ciber acosadores", indica el jefe de la división, el coronel Raúl Alfaro. Eran los típicos hombres despechados que amenazan a sus parejas con publicar fotos íntimas si no vuelven con ellos, al conocerse sus identidades fue fácil dar con ellos. En el caso de los odiadores anónimos de Mónica y Enma, los policías buscarán otra vía: la dirección IP de los usuarios de las cuentas falsas es la llave que los llevará al objetivo.

El IP o internet protocol, por sus iniciales en inglés, es una especie de puerta de ingreso al ciberespacio y tiene una serie de números que lo identifican.

Cada vez que un usuario se conecta desde un smathphone, una laptop o una PC a la red, hace uso de los IP y está dejando un rastro: "Para la investigación del delito requerimos de la fecha y el huso horario peruano (GMT-5) en que se utilizó el IP, esta información se la pediremos a la red social, en este caso Facebook, enviándole de antemano el perfil anónimo del acosador", dice el capitán Julio Farfán.

Una vez que el IP es revelado, se solicitará a las operadoras de telefonía local (Movistar, Olo, Claro, etcétera) el nombre del titular que paga por utilizarlo. Tras una investigación minuciosa, los agentes podrán allanar la vivienda del usuario con una orden del fiscal.

Sin embargo, este proceso tiene una serie de nudos, explica el coronel Alfaro:

"Una vez que se envía la orden judicial del levantamiento del secreto de las comunicaciones a Facebook, la compañía estadounidense puede negarnos la información; igualmente, las empresas de telefonía locales, a pesar de estar obligadas por ley, pueden no autorizar la revelación de los datos de sus clientes".

Sobre los casos de Mónica y Enma, el coronel es enfático al afirmar que quienes están detrás de los amedrentamientos están cometiendo un delito y si se comprueba que forman parte de un grupo organizado sería un agravante pues podrían ser considerados parte de una banda criminal.

¿Machismo institucional?

Cuando al fin perdió el miedo de salir de casa tras la intimidación que sufrió en las redes, Enma Huamán se dirigió a la Divindat en busca de apoyo policial. Llevó impreso las decenas de mensajes que los acosadores esparcieron en el internet sobre ella, desde las burlas sobre su condición psicológica hasta la repulsiva forma con que promocionaban su físico en una web de trabajoras sexuales.

Sin embargo, la comunicadora asegura que no encontró el trato que esperaba: "Me trataron como si mi caso fuera un delito bancario, le dije que el acoso era un tema sensible. De mala gana el agente que me atendió redactó un oficio", dice Enma.

Días después, Mónica también fue a la Divindat, esta vez se entrevistó con el coronel Alfaro: "Se mostró muy interesado en la investigación, pero en un momento nos dijo ‘ustedes se lo buscaron, ¿por qué provocan a esa gente? Si eres feminista, esas son las consecuencias. Es el equivalente a decir ‘si usas minifalda y te meten la mano, es tu culpa'". "La fiscal me dijo lo mismo -agrega Enma- ‘esos son los riesgos que una toma al entrar a las redes sociales’".

Ambas mujeres piden que los actores del Estado que llevan estos procesos sean concienciados. El ciberacoso y el hostigamiento en general desgastan a la víctima, que a la larga puede llegar a pasar por fuertes episodios de estrés, ansiedad o ataques de pánico.

Tras aparecer en una entrevista televisiva, el caso de Enma fue acogido por el Ministerio de la Mujer (Mimp): "Sólo cuando mi caso fue mediatizado, sentí que me apoyaron. Yo soy periodista y tengo contactos, pero ¿qué pasa con las mujeres que no tienen llegada en los medios?", se queja.

El Mimp tiene una plataforma, noalacosovirtual.pe, a la que pueden recurrir las personas que sufran algún tipo de acoso virtual. Este año se han reportado 739 casos. Ni Mónica, ni Enma cerrarán sus redes sociales, "denunciamos porque tenemos derecho a defender nuestro espacio", dicen.

La fiscal me dijo que esos eran los riesgos que se toman al entrar a las redes. Es como decir, si usas falda y te tocan,es tu culpa. Enma recibió un mensaje que le decía que era tendencia en internet, sus fotos circulaban en los foros sexuales.

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