Proponen construir un arca lunar para preservar especies terrestres
La Tierra está constantemente amenazada por erupciones volcánicas, el cambio climático y asteroides ultraveloces, por lo que se busca tener una “póliza de seguro global moderna”.
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Hace 75 millones de años, aproximadamente, se extinguió el último dinosaurio sobre la faz de la Tierra tras la caída de un asteroide, el impacto de un cometa o actividades volcánicas en cadena. Aquellas aves y reptiles gigantescos conformaban la especie dominante del planeta, al igual que los seres humanos en la época actual. Sin embargo, la vida terrestre puede desaparecer por otros motivos. Ante tal eventualidad, la ciencia ofrece soluciones desde el presente.
Jekan Thanga, del Laboratorio de Exploración Robótica Espacial y Terrestre (SpaceTREx), y un equipo de investigación de la Universidad de Arizona (Estados Unidos) propusieron en la Conferencia Aeroespacial IEEE —de ponencias y presentaciones revisadas por pares— el diseño de un arca lunar que preserve 50 muestras de cada una de las 6,7 millones de especies terrestres elegidas.
A esta iniciativa, apoyada en la energía solar, se le ha llamado “póliza de seguro moderna” en referencia a los almacenes de semillas, esporas, óvulos y espermatozoides congelados, los cuales permitirían tener un plan de repoblación en caso la biodiversidad sucumba a merced de cualquier desastre natural o provocado. En total, se necesitarán 250 lanzamientos de cohetes si se quiere optimizar el transporte.

Jekan Thanga se inspiró en la historia bíblica del arca de Noé para crear el concepto del asentamiento en la Luna. Foto: Universidad de Arizona
Thanga recordó que el cambio climático aumentaría el nivel del mar dentro de poco y acabaría con lugares secos como el banco de semillas Svalbard, en Noruega. Se trata de un almacén subterráneo con una extensión de más de 1.000 metros cuadrados, cuya temperatura oscila entre los 3 °C y 6 °C. Sumado a ello, es capaz de resistir terremotos de hasta 10 grados en la escala de Richter y explosiones de bombas a un rango determinado.
En parte, los especialistas tomaron la idea de construir un asentamiento en la Luna al detectar una red de 200 tubos de lava, cuevas volcánicas formadas hace millones de años. El refugio humano en el satélite natural de la Tierra resistiría la caída de micrometeoritos, la radiación solar y los cambios de temperatura en un tiempo estimado de entre 3.000 y 4.000 millones de años.
Para hacer los ajustes preliminares, Thanga y su equipo señalaron que enviarán robots SphereX hacia los tubos de lava. Ya dentro, recopilarán datos geológicos para la construcción de la base lunar.
Los autómatas SphereX pesarán tres kilos y contarán con sensores, electrónica de navegación y computadoras equivalentes a smarthphones. Además, volarán, saltarán y rodarán en la Luna; estas características se diferencian de los rovers por su traslado limitado sobre ruedas.
Álvaro Díaz, líder del análisis térmico del proyecto, declaró estar asombrado porque nos acercamos a ser “una civilización espacial”. Incluso cree que en un futuro cercano habrá construcciones similares en Marte, donde se proteja la biodiversidad.
“Los proyectos multidisciplinarios son difíciles debido a su complejidad, pero creo que la misma complejidad es lo que los hace hermosos”, añadió el estudiante de doctorado.






















