Marco Rubio advierte a José Mulino que Estados Unidos tomará medidas si no hay "cambios inmediatos" en el Canal de Panamá
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, se reunió en Panamá con el presidente José Mulino para discutir la influencia china en el canal. Aunque Mulino expresó disposición a cooperar en seguridad y migración, reafirmó que "el Canal no se negocia".
- La creciente desatención de Estados Unidos hacia América Latina pone en peligro su influencia global

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se reunió este domingo en Ciudad de Panamá con el presidente panameño, José Raúl Mulino, para discutir la creciente influencia de China en el Canal de Panamá. Rubio calificó esta situación como una "amenaza inaceptable" para el gobierno de Donald Trump y exigió "cambios inmediatos" por parte de Panamá. Advirtió que, de no implementarse dichas modificaciones se tomará las medidas necesarias para proteger sus intereses. Por su parte, Mulino describió el encuentro como "muy tranquilo y respetuoso" y expresó su disposición a cooperar en áreas como control migratorio, lavado de dinero y crimen organizado.
Esta reunión se enmarca en una serie de tensiones recientes entre ambos países, donde EE. UU. manifestó su preocupación por la posible injerencia china en la administración del canal. Panamá, que asumió el control total de esta vía interoceánica en 1999, definió su soberanía y negó cualquier influencia extranjera en su gestión. Sin embargo, la presión estadounidense para revisar concesiones portuarias a empresas con sede en Hong Kong generó debates internos y protestas sociales.
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¿Qué medidas podría tomar Estados Unidos si Panamá no realiza los cambios solicitados?
Aunque no se detallaron las acciones específicas que EE. UU. podría emprender, las declaraciones de Rubio sugieren posibles sanciones económicas o diplomáticas. La historia muestra que intervino anteriormente en asuntos panameños, como la invasión de 1989 para derrocar al dictador Manuel Noriega. Sin embargo, en el contexto actual, una intervención militar parece menos probable, y es más factible que se consideren medidas que afecten las relaciones comerciales y diplomáticas entre ambos países.

Rubio sugirió posibles sanciones, recordando la intervención de EE. UU. en Panamá en 1989 contra Noriega. Foto: El Colobiano
A su vez, Panamá enfrenta el desafío de equilibrar sus intereses nacionales con la presión de actores externos. La respuesta del gobierno panameño será clave para determinar el impacto de estas posibles medidas y la estabilidad de sus relaciones con EE. UU. y otros aliados estratégicos.
¿Cómo respondió Panamá a las presiones de Estados Unidos respecto al canal?
El presidente Mulino enfatizó que "el Canal no se negocia" y mostró una postura firme en defensa de la soberanía panameña sobre esta infraestructura estratégica. No obstante, expresó la disposición para colaborar en otros ámbitos de interés mutuo, como el control migratorio y la lucha contra el crimen organizado. Además, se inició auditorías a concesiones portuarias otorgadas a empresas con sede en Hong Kong, lo que podría interpretarse como un gesto hacia las preocupaciones estadounidenses sin comprometer el control del canal.

Mulino defendió la soberanía del Canal y mostró disposición a cooperar en seguridad. Panamá auditó concesiones portuarias sin ceder control. Foto: Primicia
La firmeza en la defensa y la apertura al diálogo en otros temas podrían ayudar a Panamá a mantener su estabilidad diplomática, evitando tensiones innecesarias con Washington. Sin embargo, el desenlace de estas auditorías y el grado de cooperación con EE. UU. determinarán si esta estrategia es suficiente para preservar los intereses nacionales sin generar conflictos geopolíticos.
¿Qué implicaciones tiene la influencia china en el Canal de Panamá para Estados Unidos?
EE. UU. considera que la creciente presencia de empresas chinas en áreas estratégicas del canal representa una amenaza para su seguridad nacional y sus intereses comerciales. La administración Trump manifestó su intención de recuperar el control o, al menos, influir en la gestión para contrarrestar la expansión china en América Latina.
Esta situación refleja las tensiones geopolíticas entre ambas potencias y coloca a Panamá en una posición delicada, ya que debe equilibrar sus relaciones con ambos países mientras protege su soberanía y los beneficios económicos que el canal le proporciona.




























