
Me formé como artista plástica en Perú. Durante mis estudios descubrí una pasión por la fotografía que me llevó a París, donde viví siete años y cursé una maestría en Fotografía y Arte Contemporáneo en la Universidad París VIII. Mi tesis investigó la representación de la mujer como objeto de deseo en la historia de la fotografía y cómo la mirada masculina (male gaze) puede interiorizarse hasta llevarnos a objetivarnos a nosotras mismas.
Mi relación con la imagen había comenzado antes. Entre los 18 y los 26 años trabajé como modelo de pasarela. Acostumbrada a ser dirigida por fotógrafos, marcas y directores de arte, conocí la distancia entre la imagen que otros construían de mí y cómo yo me percibía. Aunque mi apariencia respondía a ciertos ideales de belleza, yo no me sentía segura de mí misma y experimentaba pánico escénico. Comprendí que nuestra autopercepción no siempre coincide con la mirada ajena.
Desde 2011 realizo autorretratos. Mirando hacia atrás, creo que, quizás inconscientemente, esta práctica surgió de la necesidad de pasar de objeto de representación a sujeto capaz de decidir, construir y cuestionar mi propia imagen. Mi cuerpo se convierte en un medio para explorar cómo construimos la identidad: me transformo en diversos personajes y encarno múltiples roles y estereotipos.
Para las mujeres, el autorretrato fotográfico ha sido una herramienta de exploración, afirmación y construcción de la identidad, así como de emancipación. Ya en el siglo XIX, la condesa de Castiglione, uno de mis referentes predilectos, a quien descubrí durante mi investigación de tesis en París, experimentaba con su imagen mediante retratos escenificados. Más adelante, Claude Cahun y Cindy Sherman utilizaron su cuerpo para encarnar personajes y cuestionar las convenciones de la representación femenina.
En I Am Your Fantasy (2023), mi exposición individual en Bruselas, exploré la sexualización femenina y cómo la identidad puede convertirse en una fantasía construida bajo la mirada ajena. En algunas obras me autosexualicé deliberadamente, recurriendo a códigos del erotismo, la pornografía o el BDSM. La provocación no es un fin en sí mismo: me interesa incomodar la mirada y preguntarnos cuándo el deseo es verdaderamente nuestro y cuándo encarnamos expectativas ajenas. La seducción puede ser una herramienta de poder, pero también un arma de doble filo: puede emanciparnos o extraviarnos en la fantasía de otra persona. La fantasía como construcción de identidad es un cuestionamiento que trasciende el género. Buscando aceptación y amor, todos corremos el riesgo de dejar de ser para parecer o complacer.

NOT FOUND, 2026. MONOTIPIA SERIGRÁFICA. VARIACIÓN 2.
La belleza también atraviesa mi investigación como un ideal social que condiciona cómo nos percibimos y somos percibidos. Responder a determinados estándares puede abrir puertas, pero también generar prejuicios y encasillamientos. Al utilizar mi cuerpo como medio de expresión, mi obra corre el riesgo de ser interpretada únicamente desde la apariencia, sin atender a los cuestionamientos que plantea. La belleza puede atraer la mirada, pero también limitar lo que somos capaces de ver.
Hace dos años regresé a Lima. Mi arte comenzó a profundizar en una dimensión más introspectiva y existencial, centrada en el autoconocimiento y las tensiones entre lo consciente y lo inconsciente. En UMBRA, mi reciente exposición individual en Casa Fugaz, presentada en el marco de Open Call – Curaduría Abierta, exploro qué existe detrás de los roles que interpretamos. Me acerco a los conceptos de Persona y Sombra de Carl Gustav Jung: las máscaras con las que nos presentamos al mundo y aquellos aspectos de nosotros mismos que aún no logramos reconocer o comprender plenamente.
En esta búsqueda aparecen la necesidad de encajar, la persecución de ideales de belleza y perfección inalcanzable, y las formas de autodestrucción que pueden surgir al intentar satisfacer expectativas ajenas. También me interesa la distancia entre nuestra autopercepción y la mirada de los demás.
¿Cuánto de lo que creemos conocer de nosotros mismos permanece todavía oculto? La exposición comienza con un iceberg invertido, una metáfora que altera la relación habitual entre lo visible y lo oculto: aquello que normalmente permanece bajo la superficie emerge, como una invitación a explorar las profundidades de nuestra propia identidad.
Para mí, el autorretrato va más allá de representar mi imagen. Mi cuerpo y mi rostro son el punto de partida para explorar cuestionamientos que nos atraviesan a todos: quiénes somos, cómo construimos nuestra identidad y qué permanece oculto detrás de lo que mostramos al mundo. Así, el autorretrato deja de hablar de mí para convertirse en un espejo de la condición humana.

“La belleza también atraviesa mi investigación como un ideal social que condiciona cómo nos percibimos y somos percibidos. Responder a determinados estándares puede abrir puertas, pero también generar prejuicios y encasillamientos. Al utilizar mi cuerpo como medio de expresión, mi obra corre el riesgo de ser interpretada únicamente desde la apariencia, sin atender a los cuestionamientos que plantea. La belleza puede atraer la mirada, pero también limitar lo que somos capaces de ver”.

"Brasil sigue siendo una potencia regional con un importante potencial para asumir un papel más protagónico en el sistema internacional, por lo que el Perú debería apostar por una relación basada en el pragmatismo y los intereses compartidos"

La exhibición reúne a un grupo de creadores con base en ambas ciudades -la mayoría provenientes del ámbito fotográfico, y otros identificados con medios más disímiles- que nos presentan proyectos que se detienen a analizar la alteración de estos dos territorios, irrumpiendo no solo en el paisaje de la ciudad, sino también en el paisaje suburbano, y sus dinámicas socioculturales.

Aunque no hay consenso para una nueva reforma constitucional, el licenciado en Derecho sugiere potenciar conferencias bicamerales para manejar discrepancias y mejorar el proceso legislativo. Esto podría restaurar la integridad del sistema.

Se cree que la lectura termina cuando se cierra el libro; sin embargo, en realidad, el aprendizaje apenas comienza. Para miles de estudiantes peruanos, el verdadero problema surge cuando deben utilizar lo leído para explicar lo entendido de manera literal, inferir una idea o formular una opinión. La comprensión lectora continúa siendo una brecha educativa que limita el desempeño escolar y, sin lugar a dudas, la participación ciudadana de nuestros estudiantes.