Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero...
Las lluvias y aniegos en media docena de barrios de Lima nos dicen que el Niño no es un asunto exclusivo de la costa norte. Cuando se nos dice que lo peor está por producirse, pocos piensan en inundaciones y sequías por todo el país. Es urgente incluir en el mapa de los problemas a la costa central, la zona donde más se teme un fuerte sismo.
Podemos imaginar un país de damnificados en todas partes, con un PBI en picada, como lo que debió enfrentar Fernando Belaunde en 1983. Catástrofes de ese tamaño sirven como excusa para muchas cosas, y en efecto acalambran la gestión de un gobierno. Keiko Fujimori va entrando en esa dinámica, de aguas que se llevarán su 60% de aprobación.
La expresión habitual para estas situaciones es “fuerza mayor”. Se supone que no hay culpa humana, pero igual un gobierno queda ubicado en absoluta desventaja frente a la oposición, siempre ágil para el reclamo. Aunque un ánimo opositor puede afectar la llegada de ayuda a los hogares y distritos en problemas.
No importa cuál sea la mecánica, el gobierno que tanto ansió Fujimori ya está en problemas. La dupla inseguridad-Niño asegura una performance que dará más para excusarse que para jactarse. ¿Quién iba a pensar que la lluvia inundaría los arenales de Villa El Salvador? No es la última foto insólita que vamos a ver.
¿Cuánto va a demorar el tema en desgastarse frente a la curiosidad pública? Mucho. Las elecciones de octubre van a lanzar los destrozos al primer plano de cada localidad afectada. Culpar al gobierno se va a volver clave. El Niño con el papa León XIV al lado, llegado noviembre, va a cobrar un especial dramatismo.
En 1998-1999 El Niño le tocó a Alberto Fujimori focalizado en la costa norte. Primero dijo que el fenómeno podría ser beneficioso. Luego hizo lo que pudo, multiplicando su presencia en lugares afectados. En cierto modo esas fueron las puertas del drama político y personal que le tocó vivir poco después.
Pero la oposición debería tener presente que simplemente oponerse al gobierno no es ayudar a los necesitados, sino solo favorecer a los dirigentes opositores. ¿Cómo va la izquierda en las zonas, léase los hogares, donde el Niño ya empezó a golpear con su líquida cachiporra?

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco X. Cero Facebook. Cero Instagram, cero TikTok. Poemario más reciente: Chifa de Lambayeque (Lima, Personaje Secundario, 2024). Próximo poemario será la quinta edición de Sobrevivir. Acaba de reeditar el poemario Los asesinos de la Última Hora (Lima, Cepo para Nutria, 2025).