Profesor Principal y coordinador del Grupo de Investigación sobre Política Exterior Peruana de la PUCP. Doctor en Ciencia Política y...

El avance del socialismo democrático en EE.UU., por Oscar Vidarte Arévalo

"Una elección siempre genera diferencias que expresan cierta fractura, pero lo que estamos viendo en los últimos tiempos es cómo los extremos comienzan a ganar el espacio político que el centro comienza a dejar"

Recientemente, Andrés Oppenheimer ha señalado que el avance del socialismo democrático en las primarias del Partido Demócrata en EE.UU. favorece las posibilidades del Partido Republicano en las elecciones legislativas de noviembre. Desde su punto de vista, el extremismo de izquierda, en un país donde llamar a otro socialista constituye un insulto, solo favorece a la extrema derecha hoy liderada por Donald Trump. Parece lógico lo que señala, pero el problema es más complejo. Hace unos años hubiera sido imposible creer que alguien como Trump, con un discurso claramente racista, misógino, xenófobo y crítico del libre mercado, pudiera ganar una elección.

La evolución de la centroizquierda hacia el neoliberalismo en la década del noventa, la llamada “tercera vía”, tuvo consecuencias terribles para los partidos socialdemócratas, progresistas y afines. Perdieron identidad y dejaron de diferenciarse de la centroderecha. En Europa y América Latina fueron absorbidos por el sistema, desapareciendo del mapa político. Incluso en EE.UU. resulta increíble creer que Estados tradicionalmente obreros del gran cinturón industrial voten por Donald Trump. ¿En qué momento el Partido Demócrata se olvidó de los trabajadores? El discurso anticapitalista y antiglobalización parece funcionar con Trump, pero no funciona en la izquierda, ¿eso es lo que nos quieren decir?

Ello ha generado una respuesta desde la izquierda, llevándolos a levantar aquellas banderas que la caracterizaron por mucho tiempo. Algunas veces pueden radicalizar su discurso, pero saben negociar y moderar su narrativa en aras de incorporar a otros grupos sociales. En Perú vimos cómo Pedro Castillo y, en su momento, Ollanta Humala, pudieron derrotar a la derecha. Pasó lo mismo con Gabriel Boric en Chile y Gustavo Petro en Colombia.

También es cierto que el mundo tiende hacia mayores niveles de fragmentación política. Una elección siempre genera diferencias que expresan cierta fractura, pero lo que estamos viendo en los últimos tiempos es cómo los extremos comienzan a ganar el espacio político que el centro comienza a dejar. EE.UU. no parece ser la excepción. En ese sentido, el enfrentamiento de los sectores más radicales de los dos partidos tradicionales puede generar un nuevo escenario en el aburrido bipartidismo estadounidense que transforme las dinámicas políticas que hoy conocemos.

Pero, ¿Trump tiene asegurada la victoria? Estoy seguro de que en 2021 la derecha peruana celebró tener a un candidato como Pedro Castillo y el resultado ya lo conocemos. Más aún, en un país que tiende al equilibrio político, nada asegura la victoria del Partido Republicano, menos uno dominado por el trumpismo.

Oscar Vidarte Arévalo

Enfoque global

Profesor Principal y coordinador del Grupo de Investigación sobre Política Exterior Peruana de la PUCP. Doctor en Ciencia Política y Gobierno por la PUCP y Magíster en Relaciones Internacionales por la Pontificia Universidad Javeriana (Colombia). Cuenta con estudios de postgrado en Seguridad Internacional por la Universidad de Delaware (Estados Unidos). Sus últimos libros han sido “Perú, Bolivia y Chile en el siglo XXI. Hacia un enfoque trinacional de política exterior” (2023) y "La guerra en Ucrania. Consideraciones políticas, económicas e históricas en un orden internacional en transición” (2024).