Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero...
Quizás el dato más significativo de las pasadas dos elecciones generales ha sido la radical división del país. Es inevitable que en el sistema de doble vuelta el electorado opte por uno u otro candidato. Pero quizás estamos presenciando algo más que esa obviedad aritmética, y acaso somos dos mitades que se están alejando una de la otra.
Las regiones del sur andino, juntas y por separado, parecen cada vez más descontentas, y las elecciones simplemente son el mecanismo y el momento para mostrarlo. En otras palabras, no es el magnetismo de Pedro Castillo o Roberto Sánchez, sino la oportunidad de enfrentarse al llamado Perú moderno de la costa.
El ruido político que rodea a varias campañas de derecha aprovecha para el vejamen del rival político, pérfidamente convertido en enemigo del Perú entero. Esta vez se ha notado bien que el asunto no ha sido derecha-izquierda, sino otra cosa, que comienza por un pulseo territorial y luego se profundiza en un poco velado racismo.
Las ideas que alimentan lo anterior son poco brillantes y nada nuevas. Una de ellas es la monserga de un supuesto limitado cociente intelectual andino. Otra es que al Perú le iría mejor sin las regiones del sur. Una adicional es que hay en esa zona una incapacidad de velar adecuadamente por sus propios intereses. O que lo andino frena al país.
En otras palabras, hay una ultraderecha, a veces disfrazada de alguna otra cosa, que cuestiona la peruanidad de lo andino desde lo geográfico, cultural y político. Al mismo tiempo hay un ande bastante harto con su situación social, sobre todo bajo gobiernos truchos que han hecho regresar al país a antiguos niveles de pobreza.
Por todo esto, cuando Keiko Fujimori informa que trabajará por la unidad de todos los peruanos, la idea es buena, pero uno tiene que pedirle más precisión. ¿Es solo un nuevo pacto entre partidos del Congreso? Todavía estamos a tiempo para evitar que el país se desguace en más de una dirección, pero el plazo no es eterno.
Ahora los perdedores de la segunda vuelta estarán doblemente resentidos. Es con ellos, no con sus líderes impostados, con quienes es urgente ensayar la unidad. Algo que, por cierto, no se ha reflejado en los recientes presupuestos. Por su parte, el mundo andino debería refinar unas opciones políticas hoy demasiado reactivas.

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco X. Cero Facebook. Cero Instagram, cero TikTok. Poemario más reciente: Chifa de Lambayeque (Lima, Personaje Secundario, 2024). Próximo poemario será la quinta edición de Sobrevivir. Acaba de reeditar el poemario Los asesinos de la Última Hora (Lima, Cepo para Nutria, 2025).