Colectivo de mujeres diversas, desde diferentes trayectorias, tendencias políticas, territorios y experiencias, que se levantan en voz unida con el...

El silencio y la indiferencia que nos cuestan vidas todos los días, por Las Tejedoras

En 2024, diariamente 36 niñas y adolescentes sufrieron violencia sexual; en 2025 y en lo que va de este 2026, son 30 casos diarios.

Hoy teje: Paola Bustamante Suárez, exministra del MIDIS

La violencia contra las niñas y adolescentes menores de 17 años no es una cifra abstracta; es una crisis estructural latente. Cada día, decenas de menores enfrentan agresiones físicas, psicológicas y sexuales dentro y fuera de sus hogares y escuelas. Los espacios que deberían garantizarles un crecimiento seguro se transforman a menudo en escenarios de desamparo y vulneración extrema.

Los reportes del Ministerio de la Mujer y la Defensoría del Pueblo muestran que la violencia psicológica y la agresión sexual siguen encabezando los motivos de ingreso a los servicios de protección del Estado. Las denuncias continúan concentrándose de manera desproporcionada en mujeres menores de 17 años, lo que expone una debilidad persistente en los programas preventivos escolares y comunitarios.

Erradicar este flagelo requiere ir más allá de las leyes punitivas. El Estado debe ejecutar políticas públicas de prevención temprana y descentralizada. Proteger la vida y la integridad de las niñas no es un asunto opcional, sino una obligación moral inmediata para asegurar el desarrollo de la sociedad. Sin embargo, ocurre todo lo contrario: recientemente, el Ministerio de Educación derogó los lineamientos de la educación sexual integral (ESI), que tenían como objetivo informar a los estudiantes sobre su desarrollo sexual según su edad. Ello permite generar, posteriormente, alertas y denuncias, ya que los niños y las niñas deben saber que nadie puede tocarlos y que de ello se debe hablar en casa y en el colegio. Por lo tanto, este es un grave retroceso que, en medio del proceso electoral, parece haber pasado desapercibido para la mayoría de la ciudadanía.

No podemos seguir indiferentes frente a esta realidad. Exijamos a las nuevas autoridades que este sea uno de los temas prioritarios que deben trabajarse en el próximo quinquenio, de la mano de los padres, maestros y la sociedad en general. El silencio y la indiferencia no pueden seguir costándoles la vida a miles de niñas y adolescentes en nuestro país.

Las Tejedoras

Las Tejedoras

Colectivo de mujeres diversas, desde diferentes trayectorias, tendencias políticas, territorios y experiencias, que se levantan en voz unida con el objetivo común de rehabilitar la esperanza en la construcción del país. Se comprometen y convocan a un diálogo abierto, y a tejer lazos para contribuir a un proyecto democrático que impidan que el autoritarismo y la corrupción se apoderen de las instituciones.