Opinión

De Soto expectorado y Mirelles promovida: el nuevo giro en el gabinete de Balcázar

La designación de Mirelles como nuevo jefe del gabinete ha sido interpretada como un signo de cooptación del Ejecutivo por parte del Congreso, en detrimento de la autonomía presidencial.

Kelly Portalatino rechazó formar parte del gabinete ministerial liderado por Hernando de Soto: Foto: Composición/LR
Kelly Portalatino rechazó formar parte del gabinete ministerial liderado por Hernando de Soto: Foto: Composición/LR

El columnista de La República, Mirko Lauer, analiza en su columna “Gabineteando” la accidentada formación del equipo ministerial del presidente José María Balcázar. Lo que comenzó como un intento por convocar figuras de peso terminó revelando las tensiones y presiones que atraviesan al Ejecutivo.

En un primer momento, Balcázar ofreció la Presidencia del Consejo de Ministros a Hernando de Soto, una señal que buscaba transmitir solvencia técnica y autonomía frente al Congreso. Sin embargo, la posibilidad se diluyó rápidamente. De Soto fue finalmente desplazado del escenario, en una decisión que distintos sectores interpretan como resultado de la presión ejercida desde el Parlamento.

En su análisis, Lauer advirtió que los presidentes con escaso margen político suelen recurrir a círculos reducidos de confianza, lo que limita la amplitud y calidad de los nombramientos. Esa fragilidad —recuerda— fue uno de los factores que debilitó al gobierno de Pedro Castillo.

El giro más significativo llegó con la promoción de Mirelles a la jefatura del gabinete. Su designación ha sido leída como parte de un proceso de cooptación del Ejecutivo por sectores del Congreso que buscan mayor control político sobre el Gobierno. La salida de De Soto y el ingreso de Mirelles reflejan un cambio de orientación: de un perfil técnico con proyección internacional a una figura más alineada con el equilibrio parlamentario.

Lauer también subraya las ambigüedades en la relación de Balcázar con sectores de izquierda, incluyendo episodios que involucraron al prófugo Vladimir Cerrón. Esa ambivalencia, combinada con la presión congresal, configura un escenario en el que la autonomía presidencial aparece cada vez más restringida.

Mientras el mandatario declara como prioridades la seguridad, la economía y las elecciones, el trasfondo político revela otra batalla: la definición real de quién conduce el rumbo del Ejecutivo. Según el análisis de Mirko Lauer, el proceso de formación del gabinete no solo exhibe dudas y cálculos personales, sino también la creciente influencia del pacto parlamentario en las decisiones clave del Gobierno.

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