Expresidenta del Tribunal Constitucional.
Uno de los legados que dejó el gobierno de Fujimori, son los llamados “vladivideos”, como una prueba irrefutable de los actos de corrupción que se tejen desde la actividad política; antes de ello, se construía un tufillo de excusas para justificar las grandes fortunas que obtenían muchos funcionarios públicos cuando dejaban el poder.
En estos días, la prensa ha difundido videos en los que se aprecia a José Jerí (quien ejerce la función de presidente de la república) ingresando a una chifa, en horas de la noche, cubierto con una capucha deportiva, buzo y morral en mano. El encuentro era con el empresario chino Zhihua Yang, quien es un proveedor del Estado, en diferentes contrataciones.
Esa imagen, sobre la visita y la vestimenta de Jerí, se le asocia en el imaginario popular a la de un raquetero, y que según el diccionario ASALE, se le atribuye “a la persona que vive de fraudes y engaños, de hacer negocios sucios e ilegales.” Consultada a la IA, sobre este tipo de vestimenta, que usan los raqueteros, nos dice que se trata de personas que buscan pasar desapercibidos, por ello, “es común el uso de casacas con capucha (poleras/hoodies) y buzos que permiten agilidad, además, predominan las zapatillas deportivas.”
Jerí en su condición de congresista, ha estado vinculado a sospechosos actos de criminalidad; hay que recordar la denuncia por violación sexual que fue archivada luego por Aladino Gálvez, cuando regresó al Ministerio Público como Fiscal Supremo; además, la prensa hace referencia a la investigación por desbalance patrimonial, en el periodo que ejercía la Comisión de presupuesto del congreso; incluso, su propio colega, el congresista Anderson, lo sindica como un alto lobista; así como sus vinculaciones con empresas chinas Tengda Cerámica, América Capón SAC, Hidroeléctrica America SAC.
Jerí, no se ha transformado bajo la vestimenta de un raquetero, todo lo contrario, se ha despojado del usual terno y corbata, para quedarse con su vestimenta usual, la que usó cuando fue al chifa; pero esta historia no pasa por la ropa que usa (quien representa al Estado y personifica a la Nación), sino por las reuniones y personajes con los que se vincula.
Jerí no está solo y no puede estar solo, pues, para llegar al congreso no sólo se requiere de electores, sino de un partido político y de una militancia, que la encumbre hacia ese cargo. La Constitución política, dice en el (art. 35) que las organizaciones políticas concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular. La ley define a los partidos como asociaciones de ciudadanos, cuyo objeto es participar por medios lícitos, democráticamente, en los asuntos públicos del país. Somos Perú, es un partido que alberga a Jerí como militante; sin embargo, frente a la inapropiada conducta que la prensa exhibe sobre el presidente y sus vinculaciones con empresarios chinos, proveedores del Estado, el partido político SOMOS PERU guarda silencio.
Hay una vinculación entre bancada parlamentaria (congresistas), ciudadanía y partido político; no se puede asumir un divorcio entre Jerí y Somos Perú, pues él es el resultado de ese grupo político en el acto electoral; y por tanto, Jerí tiene que rendir cuentas al partido de su militancia sobre los cuestionamientos en los que está involucrado; pero, además el partido político tiene una respuesta que brindar, no solo a su militancia sino a toda la ciudadanía.
Jerí llegó al Congreso con 11, 000 electores, que no solo votaron por él, sino por el ideario del partido político que lo promovía (Somos Perú). Hay una dupla partido/candidato que no se puede olvidar. A todo ello, se agrega que Somos Perú, recibe actualmente apoyo económico del Estado, para desarrollar su actividad partidaria; un financiamiento del presupuesto público, que tiene como respuesta el silencio hacia los destinatarios de su labor, los ciudadanos.
Jerí existe y es sostenido para ejercer la presidencia de la república, por una coalición de partidos políticos del actual Congreso y que frente a las reuniones clandestinas con empresarios chinos; lo único que han hecho es salir a justificar esas conductas, en diferentes tonos y bajo diversos argumentos. Sencillamente, aquí prima la regla: <dejar hacer dejar pasar>.
Lo que estamos apreciando, a pocos meses de las elecciones generales, ¿ nos debe llevar a preguntarnos si queremos mantener a esos mismos grupos políticos ? No se trata solo de partidos políticos, sino de apreciar a los candidatos que están postulando en dichos partidos: hay un binomio partido/candidato.
No es suficiente no comulgar con el partido, pero sí con el candidato. Tiene que haber amor por los dos, no desprecio por uno y amor por el otro; es un binomio indisoluble (partido/candidato) que se tiene que considerar al momento de elegir. Para debilitar este binomio, los grupos políticos reclutan celebridades para ganar votos, de tal manera que la persona candidata, supla la marca partidaria. Se induce al elector a votar por el candidato, pero detrás de él, se está también votando por “el partido” que lo lleva al Congreso.
Hay que preguntarnos, ¿vamos a querer que estos grupos políticos que están en el Congreso continúen? Si su respuesta es NO, no vote por ninguno de sus candidatos que postulan al congreso. Mire otras posibilidades, otros candidatos y otros partidos.
La censura o la vacancia, son alternativas que tienen los partidos políticos para retirar a Jerí. Ambas opciones tienen algo en común: son respuestas políticas, que operan bajo una lógica de pesos y contrapesos, para apartar del cargo a un funcionario público (llámese presidente de la república o congresista) por conductas impropias con su función; recurrir a la incapacidad moral permanente como causal de vacancia para el cargo, es una opción. No se requiere que se pruebe actos corruptos o que se compruebe un delito en flagrancia; ese no es el escenario de la vacancia o la censura.
Otra situación son las investigaciones que inicia la Fiscalía de la Nación, para investigar situaciones de posible ilicitud. No confundamos, el control político que ejerce el congreso con la responsabilidad penal, son dos temas diferentes.
Cuando Pedro Castillo, sombrero y gorro en mano se reunía en Sarratea, la Fiscal de la Nación, fue muy diligente en iniciar investigaciones (me parece bien), pero, hoy Jerí, se reúne disfrazado de raquetero y mochila en mano, en un chifa de un empresario que contrata con el Estado, y el Fiscal de la Nación, es lento en iniciar las investigaciones; sumado a ello, recordemos que el Tribunal Constitucional ha cortado las alas para volar al Ministerio Público, cuando se trata de investigar al Presidente de la República.
En este panorama, hay que tener cuidado con los actos que Jerí, viene impulsando desde el ejecutivo, como la privatización de Petroperú. La prensa ya informa del interés de conglomerados chinos del sector energético por adquirir dicha empresa.
La vinculación entre personajes que tienen poder en el gobierno con empresarios chinos no es una novedad; esa vinculación no se inicia con Jerí. También se encuentra en el gobierno de Dina, a través de su hermano Nicanor Boluarte, tal vez, pronto escuchemos cantar, “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida…”