El Congreso cuenta con hechos públicos que permiten una decisión sobre la permanencia de José Jerí en la Presidencia. La discusión se desarrolla en un contexto político marcado por prácticas recientes del propio Parlamento. En ese sentido, las respuestas frente al actual mandatario siguen una línea ya conocida.
José Jerí forma parte del mismo pacto parlamentario que sostuvo a Dina Boluarte frente a cuestionamientos reiterados. Prueba de ello son sus diversas votaciones a favor del archivamiento de sus acusaciones constitucionales. Es más, fue uno de sus proponentes.
Ese acuerdo político funcionó mediante control de agenda, uso del tiempo y postergación de decisiones bajo el argumento arbitrario de que solo en los casos de sus aliados “no existen suficiente medios probatorios”. Ese mismo esquema aparece hoy frente a los actos que involucran al jefe de Estado.
El caso del ‘Club del Dragón’ mostraría un entramado de empresas, operadores y contratos con el Estado. El informe que describía esas relaciones quedó sin debate durante meses. Esa decisión parlamentaria permitió la continuidad de los vínculos y trasladó el problema al siguiente nivel del poder. Un dato no menor es que el vicepresidente de dicha comisión investigadora fue quien ahora se reúne encapuchado siendo presidente, el que además firmó y aprobó el informe final de la comisión.
Tras dos años, el Chifagate expone reuniones del presidente con el empresario que licita con el Estado, Zhihua Yang, fuera de los registros oficiales y en paralelo a gestiones empresariales ante el Estado. Días antes de uno de esos encuentros, el empresario presentó una solicitud para modificar el plazo de una concesión hidroeléctrica. La coincidencia temporal ordena una secuencia a la que el Congreso no puede aducir desconocimiento.
El actual presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, acusó al presidente de la comisión investigadora, Héctor Valer, de no haber corregido el informe como se le pidió. Valer lo ha desmentido diciendo que 26 veces el Congreso no ha querido debatir informes del ‘Club del Dragón’, que señalan como operador a Zhihua Yang, y cuyo archivamiento está firmado por Jerí.
El presidente no puede decir que no sabía quién era el ‘Tío Johnny’ Yang cuando se reunía clandestinamente con este.
Lo que ocurre hoy forma parte de una cadena de decisiones parlamentarias que administran el tiempo frente a hechos con rasgos que apuntan al uso indebido del poder y beneficios particulares. En ese sentido, la vacancia se inscribe en ese escenario.
El Parlamento dispone de información suficiente y de antecedentes que deberían orientar su actuación. Muchos de ellos pretenden la reelección. Los ojos del país los observan. Su decisión, de ser contraria a la vergüenza nacional que sienten los peruanos, será indudablemente sancionada en los próximos comicios.