Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero...
Sergey Lavrov, el curtido canciller de Vladimir Putin, acaba de declarar en una entrevista que prácticamente ya estamos en la Tercera Guerra Mundial. Un conflicto, puntualiza, que de producirse será nuclear. Son palabras fuertes, que buscan evitar que Occidente arme a las fuerzas militares de Ucrania más allá de la defensa contra la invasión rusa.
Hasta aquí, Kiev ha venido recibiendo armamento de EE. UU. y la Unión Europea con la expresa condición de que no sea utilizado para incursiones dentro de Rusia. El argumento de Kiev contra esto es que permite a Rusia lanzar ataques contra una Ucrania atada de manos. Pero aun como ejército con límites en lo defensivo, Ucrania es un rival formidable.
Dos cosas detrás de la virtual amenaza nuclear de Lavrov. Una es que Volodímir Zelenski está logrando lanzar sus ofensivas Rusia adentro, bastante más allá de la frontera, ahora último contra instalaciones petroleras rusas. Con sus declaraciones, el canciller busca reforzar las advertencias de los proveedores de armas a Ucrania.
La otra cosa es la participación de Putin en la cumbre militar China-Corea del Norte-Rusia hace menos de dos semanas. Esta demostración de fuerza conjunta ha lanzado a Rusia a hacer amenazas que no se permitía antes, cuando solo bailaba con su propio pañuelo. Así, el desfile de Xi Jinping ya le está sirviendo a un Putin económicamente acosado.
No es la primera vez que Rusia trata de asustar a sus enemigos con el cuco nuclear. La idea es que Moscú es de gatillo más fácil que los demás en el tema de la bomba atómica. Más aún cuando juega el papel de víctima que se defiende de lo que percibe como una actitud agresiva de la OTAN. Lavrov ha dicho muy claro que hoy Rusia se siente atacada.
Detrás de todo esto está el fantasma de la invasión soviética de Afganistán, 1979-1989, donde la fuerte resistencia de la población y la colaboración occidental le costaron la cabeza a la URSS. También entonces Moscú predicaba que la defensa de los muyahidines era en verdad una agresión imperialista occidental.
Al gobierno autoritario ruso le está yendo mucho peor de lo que este reconoce, y Lavrov ha encontrado la manera de poner ese sentimiento de acoso sobre el tapete. Algo así como: “¿Cómo es posible que perdamos la guerra si tenemos armas nucleares?”. Siniestro raciocinio.

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco X. Cero Facebook. Cero Instagram, cero TikTok. Poemario más reciente: Chifa de Lambayeque (Lima, Personaje Secundario, 2024). Próximo poemario será la quinta edición de Sobrevivir. Acaba de reeditar el poemario Los asesinos de la Última Hora (Lima, Cepo para Nutria, 2025).