
No da la impresión de que locomotoras y vagones comprados en una cachina de trenes californiana llevarán a Rafael López Aliaga hasta la Presidencia de la República. Su cálculo no se detuvo a considerar que un ministro de Transportes pegado a la regla frenaría ese proyecto en seco. Ahora ese material rodante ha pasado al depósito, convertido en pasivo político.
En su furia, el alcalde de Lima ha pedido que Dina Boluarte despida al ministro César Sandoval. No parece que ese despido vaya a suceder pronto, pues Sandoval anuncia juicio por difamación y calumnia contra el iracundo alcalde. Otra candidatura se va a beneficiar de este, que no es el primer conflicto ferrocarrilero del alcalde.
La donación/compra del tren ha resultado un festival de medias verdades, mentiras abiertas, planteamientos engañosos y sorpresas desagradables en varios terrenos. El alcalde/candidato no puede simplemente arrojar un tren viejo sobre la campiña y esperar que las instituciones del transporte se acomoden.
López Aliaga cree mucho en lo de aprovechar obras ajenas (en este caso, los rieles). Lo ha hecho reparando un mínimo tramo de la pista Ramiro Prialé, y otro tramo al extremo de la Vía Expresa. Las intenciones son loables, pero el punche electoral parece limitado. Ir y venir entre Callao y Chosica tampoco parece una urgencia de las mayorías capitalinas.
Es una ley de hierro que pasar de la alcaldía de Lima a la presidencia del país es virtualmente imposible. Este alcalde piensa distinto y confía en una campaña de promesas espectaculares que no ha cumplido cabalmente hasta ahora. Pero la otra ley de hierro es que, extrañamente, en el Perú, incumplir promesas no le quita votos a los políticos.
En realidad, el tren Callao-Chosica no es una promesa incumplida. Nunca lo ofreció, y se le apareció por el camino. Lo que sí es —y allí está el peor predicamento del alcalde— es un papelón. Creyó poder apabullar a un ministro, e incluso torcerle la mano a la presidenta. Descubrió los límites del peso municipal en Lima potencia mundial.
Pero el alcalde todavía tiene margen para soñar. Es uno de los dos primeros presidenciables en la encuesta Ipsos. De abril a la fecha, subió de seis a siete por ciento, mientras que su rival Keiko Fujimori bajó de 11 a nueve por ciento. Son cifras pobres, pero suficientes para pasar a la segunda vuelta. Si el tren no se lo impide.

A lo largo de un siglo, surgen preocupaciones sobre el uso militar y la posible conciencia de las máquinas, evocando una crisis de confianza en la tecnología.

Este caso podría explicar los múltiples atentados contra músicos, tras un preocupante patrón de violencia y el peligro de la corrupción en el ámbito del transporte y la seguridad.

Keiko Fujimori enfrenta críticas por su ineficacia como gobernante, revelando su dificultad para manejar el Congreso. Enviar facultades delegadas sin acuerdo previo es considerado un error.

Reconocida por publicar la primera edición de "Ulysses" de James Joyce en 1922, la librería es un símbolo de resistencia literaria. Beach fue encarcelada por negarse a vender un libro a un oficial nazi en 1941.

Donald Trump busca difundir su marca en espacios oficiales y geográficos, con propuestas que han encontrado resistencia, incluso entre Estados fronterizos con Canadá.