Columnista invitado. Autor de contenidos y de las últimas noticias del diario La República. Experiencia como redactor en varias temáticas y secciones sobre noticias de hoy en Perú y el mundo.
Por Luis Benites, Profesor de Administración de la Universidad del Pacífico e investigador CIUP
¿Te has fijado cómo la inteligencia artificial ha cambiado tanto últimamente? Hace un par de años, todos estábamos fascinados con ChatGPT, preguntándole cualquier cosa solo para ver qué nos respondía. Pero ahora, en 2025, hemos llegado a algo muchísimo más emocionante: los chatbots ya no solo conversan contigo, ¡sino que realmente hacen cosas por ti!
¿A qué nos referimos exactamente? Piensa en esto: antes teníamos chatbots que eran como ese amigo que siempre tiene buenos consejos, pero nunca se levanta del sofá para ayudarte. Ahora tenemos agentes de IA que no solo te escuchan atentamente, sino que toman iniciativa y hacen el trabajo pesado por ti.
Planificar viajes completos: OpenAI ya lanzó Operator, un agente que literalmente navega por internet igual que una persona, entra a diferentes páginas, compara precios, llena formularios y hasta concluye las compras. Solo pensar en las horas que vamos a ahorrar con esto da un poco de vértigo, ¿verdad?
Las empresas ya están apostando fuerte. Lo más sorprendente es lo rápido que esto está avanzando. No son simples pruebas o experimentos, son sistemas funcionando en tiempo real y generando valor. Toda la industria está convencida de que este es el futuro, y OpenAI está llevando estas capacidades directamente a ChatGPT. Su agente Operator ya puede hacer compras online, pedir comida e incluso crear memes. Todo lo que haces en internet, ellos pueden hacerlo también.
Siendo honestos, esta revolución también puede asustar un poco. Hablamos de sistemas que pueden tomar decisiones y actuar con mucha más rapidez que nosotros. Los expertos tienen razón al estar preocupados. Un ingeniero lo dijo claramente: necesitamos mejorar mucho antes de confiar plenamente en estos agentes, sobre todo para tareas críticas. Una IA mal programada podría borrar documentos importantes pensando que los está organizando. La transparencia es fundamental. Estos agentes no pueden ser cajas negras; tenemos que entender sus acciones y siempre contar con un botón que permita detenerlos inmediatamente.
Estamos viviendo un momento fascinante. La IA está evolucionando de responder preguntas básicas a ayudarnos activamente en nuestras tareas cotidianas. El gran desafío será encontrar un equilibrio adecuado: queremos que nos faciliten la vida, pero sin perder el control ni nuestra capacidad crítica. El año 2025 no solo es el año de los agentes inteligentes; es cuando decidiremos cómo queremos convivir con la inteligencia artificial. Y si establecemos reglas claras y responsables, el futuro luce bastante prometedor.

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