Opinión

La violencia de la impunidad

Rosa María Palacios recibe un persistente ataque de esta banda lumpen, físicamente y también por redes.

Editorial
Editorial

Los incidentes protagonizados por un grupo de desadaptados contra Rosa María Palacios y el fiscal José Domingo Pérez siguen mostrando que cuentan con una protección desde el poder y que gozan de impunidad. La Resistencia ha actuado a vista y paciencia de autoridades y policías en San Isidro. Primero interceptó el paso de la comunicadora y abogada Rosa María Palacios en un centro comercial. La rodeó e insultó y solo pudo liberarse con la ayuda de vecinos, quienes la auxiliaron. Ella recibe el ataque persistente de este grupo lumpen que actúa delincuencialmente contra quienes piensan y opinan diferente. 

En segundo lugar, se dirigieron a la vivienda de José Domingo Pérez, quien recibió también similar agresión. El fiscal que tiene a su cargo la acusación contra Keiko Fujimori y una treintena de dirigentes de Fuerza Popular ha sido también continuo blanco de ataques.

Se trata de operativos a las oficinas y hogares de políticos, periodistas, funcionarios públicos, en los que se genera un ruido ensordecedor, se profieren insultos de alto calibre, hasta se lanzan objetos y, en resumen, se afecta la tranquilidad de un barrio sin que intervenga en ningún momento la autoridad municipal o la policía. Con este manto de impunidad que rodea su actuación y con lazos confirmados con la dirigencia de Fuerza Popular y de Renovación Popular, es imperiosa una investigación independiente del Ministerio Público sobre el financiamiento y la articulación con el poder.

Es entendible que en el período de Patricia Benavides las investigaciones fiscales se hicieran tarde, mal y nunca. Una demostración de la nueva gestión y la independencia de su actuación sería que esta vez se evaluarse a fondo el origen del dinero y la dirección política que mueve a esta organización que afecta la vida privada y la honorabilidad de las personas.