El abismo de distancia entre Inés Tello y María Cordero
El abismo de distancia que separa a la jueza demócrata expulsada irregularmente de la JNJ por el Congreso y la parlamentaria fujimorista mochasueldos.

El Congreso, que hace una semana inhabilitó por diez años a los magistrados de la Junta Nacional de Justicia Inés Tello y Aldo Vásquez, protegió de una sanción similar a la congresista María Cordero, quien en una primera votación también fue blindada para no ser separada de su curul, pero después de una reconsideración dejó de formar parte del Parlamento nacional.
La talla moral que separa a la magistrada Tello de la excongresista Cordero representa un abismo de distancia. A la primera se le ha inhabilitado después de un acoso de diez meses en el Congreso. La congresista Cordero ha recortado sistemáticamente el sueldo de sus trabajadores, obligándolos a financiar algunos gastos personales y hasta actividades partidarias.
La jueza Tello es víctima de un ardid de la mayoría parlamentaria para contabilizar votos que, según la Constitución y el reglamento interno, nunca debieron sumarse primero para el quorum y luego para la inhabilitación. Sin embargo, la venganza primó sobre leyes y razón, y se produjo el legicidio, que también se extendió al vicepresidente de la JNJ, Aldo Vásquez.
Hay un reconocimiento que merece Inés Tello por su defensa de los valores democráticos en una sociedad que recién conocía en detalle la corrupción y la violación sistemática de DDHH ocurridas durante el periodo autoritario del fujimorismo.
En el caso de María Cordero, queda la memoria de su vinculación con Alberto Fujimori y la obsecuente relación con el fujimorismo. En este Congreso, ha sido una congresista que ha querido normalizar un cobro delictivo. Ahora queda que responda ante la justicia por esta acción contra su personal.




