Aprender, de los dos lados, por Mirko Lauer
"La derecha chilena resistió la posibilidad de una nueva constitución, pero fue doblegada por las multitudes".

Por un buen tiempo el ultraconservador y derechista chileno José Antonio Kast podría ser mucho más influyente aquí que muchos políticos peruanos. La historia sobre cómo ganó la elección constituyente de este año va a ser desguazada en todas sus partes, para tratar de extraer de allí lecciones útiles para izquierda, derecha y centro.
Lo que más va a ir interesando a medida que asomen las próximas elecciones será averiguar cómo un electorado ilusionado por la izquierda pudo decepcionarse en tiempo récord, y dar un fuerte vuelco a la derecha. La historia podría estar diciendo que en el fondo los perfiles ideológicos se han vuelto muy relativos.
Pero Kast mismo, ¿cómo manejó su catolicismo de derecha? ¿Con qué tipo de gente trabajó? La campaña publicitaria de su partido en dos momentos –la elección presidencial que perdió en el 2021 y esta constituyente que acaba de ganar– es del máximo interés para las precandidaturas peruanas de todo el espectro político.
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Es cierto que Perú no es Chile. Las lecciones que ofrece no pueden ser lineales ni automáticas. Una diferencia importante es que allá la institución partidaria funciona, lo cual permite programar las acciones políticas. Así, el trabajo de la campaña del 2021 funcionó como un apoyo para la del 2023. No hubo que comenzar totalmente de nuevo.
Pero lo que hemos visto en Chile no es solo, y quizás ni siquiera principalmente, un asunto de buena mecánica electoral. La coyuntura es importante. Una mirada en torno de la región sugiere que las izquierdas ganan cuando las cosas van bien o más o menos bien en la economía. Las dificultades inclinan a los electores hacia lo seguro.
Una lección de los conservadores chilenos 2023 que ya se aplica aquí es retirar lo ideológico de su discurso político. El sentido práctico (otra vez, la economía) es mucho más efectivo que los mensajes esperanzadores. América Latina está cubierta de esperanzas defraudadas por todas partes, en diversos puntos del espectro.
La derecha chilena resistió la posibilidad de una nueva constitución, pero fue doblegada por las multitudes. Obligada a participar, terminó ganando la partida, hasta ahora. Ella debe ser la primera sorprendida. Nadie sabe para quién trabaja. Allí hay una lección más para los fans peruanos de una nueva constitución.








