Opinión

Ojos que no ven, educación en crisis

“A punto de empezar el segundo año de reapertura de escuelas, encontramos un sector educativo a la deriva”.

Por: Mónica Muñoz-Najar

En la resaca del golpe de Estado y los conflictos sociales y con las lluvias intensas y el descontento general con nuestras autoridades, parece que poner en la agenda la crisis educativa es un ejercicio imposible. ¿Quién quiere escuchar que tenemos estudiantes con más de dos años de atraso de escolaridad?

La educación pública peruana está en crisis hace décadas, en la Evaluación Censal de Estudiantes del 2010 encontramos que solo 28% de alumnos de segundo de primaria entendía un texto de lectura básico.

Con vaivenes se logró mejorar en algo la situación: el 2017 subimos a 46% de estudiantes de segundo de primaria que entendía lo que leía. Pero, al igual que con tantas otras cosas, la pandemia derribó buena parte de los avances.

Cerramos los colegios dos años, sin pensar en la condena que estábamos dictando a toda una generación, y ahora, a punto de empezar el segundo año de reapertura de escuelas, encontramos un sector educativo a la deriva, que no sale a pelear por los aprendizajes, que cierra todos los colegios de algunas regiones por las lluvias, incluso colegios que no se ven afectados.

Un ministerio que se desgasta en luchas con fantasmagóricas consultorías que no suman ni el 0.3% de presupuesto de su sector, y en la defensa de la contrarreforma universitaria.

Si en el sector educación no encontramos el liderazgo necesario, la sociedad civil y la academia deben salir al frente. Lo primero es reconocer la magnitud de la crisis.

En la evaluación virtual de aprendizajes 2021 del Ministerio de Educación, se encuentra que hay un porcentaje importante de estudiantes con aprendizajes que muestran más de dos años de atraso en su escolaridad. En secundaria en particular, el golpe es brutal. 52% de estudiantes tienen un rezago de más de dos años de escolaridad, en 2° de secundaria.

Una vez reconocida la urgencia de hacer algo, toca evaluar qué hacer. Aquí destaca cómo tres entidades como Unicef, Unesco y el Banco Mundial vienen promoviendo cinco pilares para la recuperación de aprendizajes: 1) realizar evaluaciones de los niveles de aprendizajes; 2) asegurar que los estudiantes permanezcan en la escuela y terminen sus estudios; 3) priorizar la enseñanza de conocimientos básicos, 4) incrementar la eficiencia de la enseñanza con estrategias como refuerzo escolar y 5) desarrollar la salud y bienestar socioemocional.

¿Qué puede hacer usted, padre de familia? Empecemos por pedir en los colegios que haya más evaluaciones para conocer cómo se encuentran realmente nuestros niños, qué tan atrasados están y en qué. Luego, pidamos priorización de las competencias básicas de lectura y matemática porque es difícil aprender ciencias si no se entiende lo que se lee. Pasemos la voz, la educación está en crisis, aunque no la veamos.

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