El tercer inquilino, por Inés Flores
“Si Toledo es extraditado, es casi seguro que será el tercer inquilino de la cárcel de Barbadillo…”.

Un grupo de intelectuales gringos ha dirigido una carta al secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, pidiéndole que suspenda su decisión de extraditar al exmandatario Alejandro Toledo.
Consideran que su caso correría riesgo en un país convulsionado política y socialmente. También argumentan que las “instituciones políticas [del Perú] son altamente inestables y sin legitimidad pública” y que el nuestro es un país altamente polarizado “entre peruanos de origen indígena y aquellos de ascendencia europea”.
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Esta carta la suscriben, entre otros, Francis Fukuyama y Steven Levitsky. Podría entenderse que estos intelectuales no conocen la realidad del Perú, excepto Levitsky, quien es un concurrente analista de temas de política peruana, incluyendo la corrupción que ha involucrado a casi todos los presidentes peruanos desde el 2000. Los únicos que se salvan son los presidentes transitorios Valentín Paniagua y Francisco Sagasti.
Toledo es investigado por la justicia peruana por los delitos de colusión y lavado de activos en el contexto del caso Odebrecht. Se le imputa haber cobrado coimas por alrededor de 35 millones de dólares. El suyo es el caso de corrupción política más grande de Latinoamérica. La justicia peruana espera que el Departamento de Estado de Estados Unidos honre su compromiso de extraditar al expresidente para que sea procesado por estos actos.
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Si Toledo es extraditado, es casi seguro que será el tercer inquilino de la cárcel de Barbadillo, junto al dictador Alberto Fujimori y al profesor Pedro Castillo. Y en cuanto a Levitsky, que escribió un libro sobre Cómo mueren las democracias, quizás aprenda con este caso que las democracias también pueden morir cuando intelectuales desinformados defienden a políticos corruptos.



