El inconsciente no da tregua
“Amurallados en los recintos de su control progresivo de las instituciones, lo único que demuestran es su incapacidad de tener empatía con el dolor de las personas muertas a balazos, a quienes insisten en llamar vándalos”.

Por: Jorge Bruce
Los congresistas de Avanza País, Aldo Borrero y Alejandro Cavero, salieron de Palacio y dieron unas declaraciones de rigurosa estirpe freudiana. Borrero pidió “amnistía” para la policía y las FFAA, sin advertir que con ese pedido estaba implícitamente reconociendo los crímenes cometidos por dichas instituciones, al asesinar a personas racializadas en Ayacucho, Apurímac o Puno.
Luego tuvieron que retroceder, pues alguien debe haberles advertido de las implicancias de ese acto fallido.
No deja de ser revelador que pidiera “amnistía”, cuando precisamente su colega Cavero agredió a la prestigiosa ONG Amnistía Internacional, afirmando que carecían de legitimidad para investigar las consecuencias de la violenta represión en nuestro país. “¡Lárguense!”, les espetó, sin percatarse que eso es precisamente lo que la mayoría de peruanos le está diciendo a él y los demás congresistas, así como a la presidenta Boluarte.
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Esos grupos ultraderechistas, encerrados en su proceso de negación y disociación de la realidad, no parecen comprender que el mundo entero observa con estupor y preocupación lo que está sucediendo en nuestro país.
No me refiero, por supuesto, a los disparates de un inimputable como AMLO (quien acaba de condecorar al dictador cubano Díaz-Canel) o al oportunismo desvergonzado de Gustavo Petro en Colombia.
Me refiero a los principales medios del globo. ¿A quién piensan que le da más crédito la Deutsche Welle? ¿A Borrero y Cavero o a Amnistía Internacional? Un diario como The Guardian, ¿a quién piensan que toma en serio, a los partidarios de la violencia racista letal contra personas del mundo andino o al cuidadoso reportaje de IDL Reporteros?
Amurallados en los recintos de su control progresivo de las instituciones, lo único que demuestran es su incapacidad de tener empatía con el dolor de las personas muertas a balazos, a quienes insisten en llamar vándalos.
Alonso Gurmendi lo recuerda en un tuit: Bryan salía de una cabina de internet; Yamileth estaba haciendo las compras; Gabriel Omar regresaba del trabajo; Marco Antonio estaba ayudando a los heridos; Eberth estaba de visita. Y añade: “ninguno de ellos estaba tomando el aeropuerto”.
Como psicoanalista, admito que pescarles los lapsus a personas empeñadas en un relato imaginario de la defensa de la patria contra los terrucos, no va a cambiar nada. Lamentablemente, lo único que puede obligarlos a salir de su omnipotencia narcisista será la protesta masiva en las calles. Lo cual traerá más tragedia y dolor. Pero ineluctablemente, la realidad que hoy intentan sofocar, los alcanzará







